Mario Hernández Zambrano

Bogotá reclama un cambio urgente

Mario Hernández Zambrano
Opinión
POR:
Mario Hernández Zambrano
octubre 21 de 2015
2015-10-21 03:53 a.m.
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El próximo domingo, los colombianos escogeremos a nuestros mandatarios locales, en un proceso que arrancamos hace casi 30 años y que sin duda es la base de la democracia que nace en el municipio, como bien lo reconoce nuestra Constitución. Bogotá no es un caso especial en ese proceso democrático, pero nadie puede desconocer que si a la capital del país le va bien, Colombia y las otras regiones se benefician, y no porque defienda un esquema odioso de centralismo, todo lo contrario: su impacto es muy grande y no limita el empuje de otras zonas, sino que lo estimula y reproduce.

Nunca he defendido a las administraciones de izquierda, aunque como ciudadano he respetado esa decisión popular, y ese desacuerdo nada tiene que ver con las reivindicaciones sociales que pregonan y que no solo ellos justifican, sino porque han demostrado aquí y en otras partes, que no superan el discurso político y no pasan a la ejecución, que es donde se concretan las ideas y planes.

No defiendo para nada la alcaldía de Petro, pues creo que su elección fue un error y su administración muy desafortunada para Bogotá, que se estancó, lo cual es un retroceso relativo frente a otras capitales que van más rápido como lo exige el mundo de hoy. No logró generar confianza entre los ciudadanos, su manejo ha polarizado a la opinión, la inestabilidad en las entidades ha sido permanente y la ineficiencia ha sido evidente en la mayoría de procesos administrativos.

Cierto que Petro no es el único culpable, pero es el mandatario quien responde por la ciudad. La junta directiva de la metrópoli, que es el Concejo, también ha estado por debajo de las exigencias ciudadanas, y en muchos de sus miembros ha prevalecido el egoísmo y los intereses personales. Eso explica que 17 de los actuales concejales estén involucrados en el triste episodio del ‘carrusel’ de la contratación, 34 quieran la reelección, y otros cinco deseen poner sus fichas. Más del 70% de los ciudadanos no creen en el cabildo, según el estudio de ‘Bogotá, como vamos’.

No hay que engañarse. Bogotá es la capital de mostrar de Colombia, el referente internacional y, sin duda, su evolución marca la ruta y destino nacionales.

Por eso, la ciudad necesita un cambio de rumbo en su gerencia y en su junta, en la Alcaldía y el Concejo. Considero que en el primer cargo de Bogotá, el exministro Rafael Pardo es la mejor opción, y lo he apoyado decididamente, aceptando la presidencia de la campaña, para que tengamos la ciudad que nos merecemos y nos sintamos orgullosos. Con Pardo se facilitará la alianza con el Gobierno Nacional para sacar adelante grandes proyectos como el metro y atender los problemas de seguridad, sin la cual no hay progreso posible y tampoco campo para la solidaridad ciudadana.

Si la gente no cambia de actitud, es muy difícil que Bogotá salga adelante y tenga un alcalde que dirija una nueva ruta hacia el progreso y bienestar de los más de ocho millones de habitantes. La capital no se va a acabar, pero basta con ir a Caracas para darse cuenta de lo que puede ocurrir. Nuestra Bogotá todavía es rescatable, pero se requiere voluntad de cambio.

P.D. Para el Concejo, mi voto es por Silverio Gómez, el número 1 del Partido de la U. Estudioso, experimentado, serio y honesto. Un ejemplo de desprendimiento por Bogotá, que otros deberían emular.

Mario Hernández Zambrano

Empresario exportador

mariohernandez@mariohernandez.com

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