Mario Hernández Zambrano

El buen momento de EE. UU.

Mario Hernández Zambrano
Opinión
POR:
Mario Hernández Zambrano
abril 15 de 2015
2015-04-15 04:26 a.m.
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Lo que ha ocurrido en la economía de Estados Unidos sorprende a cualquiera, experto o no en el tema. Después de la crisis del 2008, lleva ya cinco años de expansión y ha logrado bajar la tasa de desempleo a un nivel que está cerca de ser considerado por los economistas como pleno empleo, alrededor de 5 por ciento.

¿Y cómo lo ha hecho? Para nadie es un secreto que el motor de ese país es el consumo, y las autoridades (Gobierno y Reserva Federal) no han dudado en actuar en ese sentido, dándole un ejemplo a Europa y al mundo: los ingresos salariales crecen en promedio por encima del 5 por ciento, como consecuencia de una impresionante creación de nuevos trabajos, aumento del número de horas laboradas y alza de sueldos, las tasas de interés están en nivel cero en el corto plazo y 2 por ciento a diez años, y la economía ha recibido una inyección de cuatro billones de dólares, impresionante, si se tiene en cuenta que representa el 25 por ciento del PIB de ese país. El buen momento que vive la economía se expresa en más cosas: los títulos que se negocian en la bolsa registran un nivel récord y los precios de la vivienda han subido un 25 por ciento.

Para lograr esta recuperación, el dólar sufrió una fuerte devaluación durante varios años, que llevó a que muchos creyeran que la moneda patrón –desde la Segunda Guerra Mundial– iba a ser reemplazada fácilmente por el euro y el yuan, pero hoy hay que reconocer que todo hacía parte de un plan fríamente calculado: los verdes han recuperado su valor y golpeado al mundo. Esa es la razón de que nuestro pesito se haya devaluado, en 12 meses, en más de 30 por ciento.

Pero, además de haber recuperado la hegemonía económica, el presidente Obama –así su partido no tenga las mayorías en el Congreso– ha logrado dejar atrás los momentos amargos de Bush, en cuanto a la imagen política internacional: el acuerdo preliminar sobre armas con Irán, la apertura con Cuba y el tatequieto al expansionismo de Vladimir Putin hacen parte de ese nuevo protagonismo.

Hay Estados Unidos para rato. No solo como potencia política, diplomática y militar, sino también en el plano económico tendrá mayor poder, porque se proyecta como la gran potencia energética, lo que ya está demostrando, al ser responsable de la caída de los precios internacionales del petróleo por efecto de los avances tecnológicos que ha logrado y que han cambiado el esquema mundial de fuerzas en este campo.

Por lo anterior, deja un mal sabor, o al menos una sensación de inquietante preocupación, la poca proactividad de los países latinoamericanos en hacer parte de la bonanza de Estados Unidos. Lo comprueba la pobreza de la agenda de la pasada Cumbre de las Américas en Panamá, en la cual, al no tener a Cuba como ‘caballito’, se pretendía inflar el problema de Venezuela. La realidad es que hay temas más importantes que deberían estar en la agenda de nuestros países en reuniones de este tipo, pero que, desafortunadamente, no están presentes.

Mario Hernández Zambrano
Empresario exportador
mariohernandez@mariohernandez.com
 

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