Mario Hernández Zambrano

Un cambio en la ecuación

Mario Hernández Zambrano
POR:
Mario Hernández Zambrano
mayo 06 de 2014
2014-05-06 01:30 a.m.
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Todo el mundo lo presentía, pero no tan pronto. El Banco Mundial acaba de decir, por primera vez, que el PIB de China habría superado al de Estados Unidos, lo cual colocaría a ese país como la primera economía del mundo. ¿Cómo así? A finales de 2011, el producto chino era el 87% del estadounidense y si su economía creció 24% en los años siguientes, frente a 7,6% de la de Estados Unidos, hoy sería la primera, dejando atrás a la que ha sido la número uno desde 1872, cuando superó al Reino Unido, eso es, más de 140 años de hegemonía.

¿Qué significa que China sea la primera economía del mundo? Lo importante aquí no es ni siquiera que eso sea verdad, por ahora, sino que ya comienza a hablarse del asunto cuando los más optimistas lo estimaban para el 2019. Y lo hace nada menos que el Banco Mundial, cuya credibilidad es difícil poner en duda.

A lo mejor sea así, o producto de la manipulación matemática o estadística de la cifras, pero eso permite hacer unas reflexiones sencillas. Por ejemplo, por más que haya avanzado China, en áreas como la educación, sigue siendo un país mucho más pobre que Estados Unidos: el ingreso per cápita en China apenas es una quinta parte del de los de Estados Unidos y todavía sus habitantes no tienen la comodidad y el bienestar que un norteamericano promedio.

Sin duda, que de ser cierta la noticia, las implicaciones que comenzará a vivir el mundo no serían para nada despreciables, no tanto por el cambio de mando en la nave, pues ello no se daría en un buen tiempo, sino por lo que significaría en asuntos como la moneda china que se supone todavía sobrevaluada artificialmente como una decisión del Estado, que no es otra cosa que una violación de los normas internacionales sobre libre comercio, y que tienen un efecto poco claro sobre el sistema mundial de pagos.

¿Y qué más? Eso es de por sí grave, pues es una competencia desleal en el mercado internacional que lo estaría patrocinan do nada más ni nada menos que la primera potencia del mundo.

Lo segundo es que tendría muy mala presentación que al frente de la economía mundial tuviera un país que no tiene un sistema político democrático en el que se violan las libertades individuales por criticar al régimen, y los privilegios se conceden con la discrecionalidad de una dictadura.

Pero además, hay otro factor ligado a la economía global moderna, en el que China tiene un pasivo muy alto: el medio ambiente, aunque es conocido que el Estado hace el esfuerzo por enfrentarlo, todavía los resultados son muy precarios. Muchos habitantes del campo sufren de enfermedades respiratorias como consecuencia del uso del carbón que les entrega el gobierno para calentar los hogares durante el invierno.

Quizá lo más extraordinario de que China sea la primera economía del mundo es que echaría por tierra todas las teorías acerca de que solo los países desarrollados pueden ser los que pongan las reglas de juego en el mundo, incluyendo organismos como el FMI, el Banco Mundial y todos los centros de la diplomacia y de la política en el planeta. Ahora, sería un país con ingresos medios, lo cual cambia la ecuación del desarrollo.

Mario Hernández Zambrano

Empresario exportador

 

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