Mario Hernández Zambrano

Educación: dejar atrás el discurso

Mario Hernández Zambrano
Opinión
POR:
Mario Hernández Zambrano
octubre 02 de 2014
2014-10-02 04:10 a.m.
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Ahora que se ha propuesto en una década la meta de ser “el país más educado de América Latina”, así no definamos con exactitud lo que eso significa, el tema educativo se ha puesto de moda y con seguridad –con buena voluntad– lograremos avances importantes, que es en el fondo lo que se necesita antes que estar en el primer puesto de un ránking que no existe, el del ‘país más educado’ y seguro que cuando se elabore uno, aparecerán muchos más. La verdad, es un acierto del Gobierno colocar a la educación como un asunto de primera línea para el desarrollo económico y social, así no sea nada fácil pasar de la teoría o buenas intenciones a la realidad.

En el mundo existen muchas estadísticas y clasificaciones, pero hay una que me impresiona: “la mejor universidad del mundo”, de acuerdo con un listado de QS World University Rankings,cuyo primer puesto fue alcanzado por tercer año consecutivo por el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), y entre las 20 primeras aparecen 11 de Estados Unidos y el resto básicamente europeas. La primera latinoamericana es São Paulo, en el puesto 139.

¿Y cómo se gana ese honor? Es bien interesante porque en ninguna parte se hace una evaluación a los egresados para conocer su calidad académica, que es lo primero que consideramos aquí en cualquier prueba. El factor número uno para la medición se llama ‘reputación’, que se calcula encuestando a más de 50.000 profesores de todo el mundo acerca de los méritos de las instituciones. En esos términos, se garantiza que la meritocracia no es un asunto de coyuntura o de una campaña de mercadeo, sino que se gana con el tiempo. De esta forma, si se quiere estar en la lista hay que construir una marca y eso no se hace de la noche a la mañana.

Un segundo dato a tener en cuenta se refiere a ‘citaciones a profesores por facultad’, que no es otra cosa que la fortaleza de la investigación expresada en el número de veces que los trabajos de investigación son referenciados por otros especialistas en el mundo. Una especie de notas de pie de página. Luego viene la proporción de docentes sobre el número de estudiantes, también el cantidad de alumnos con que cuenta la Universidad y, luego, la cantidad de docentes y alumnos internacionales.

De lo anterior se desprende que para estar entre las mejores universidades del mundo se requiere una buena cantidad de dinero para gastar en investigación, ciencia, tener una importante colaboración internacional y unas buenas instalaciones. Y ese dinero hay que gastarlo bien.

Por ejemplo, The Times, que hace un ranking, establece como referencia que cada científico académico reciba un ingreso superior a 750.000 dólares, una relación de estudiantes-profesores de casi 12 a 1, uno de cada cinco profesores y estudiantes internacionales y un ingreso por investigación de cerca de 230.000 dólares por académico.

En otros términos, no se puede estar entre las mejores universidades con profesores de cátedra como muchas instituciones de nuestros países quieren hacerlo, o con casas con bañera como sedes. De Latinoamérica solo entran en la lista São Paulo, la UAM de México y la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Esto no es un asunto de corto plazo, que es la prioridad de nuestros gobiernos con el objetivo de mostrar resultados en función de las próximas elecciones, así es muy difícil tener un gran avance en este tema, que en efecto es fundamental para el progreso y mejorar la condición de vida de la gente de un país.

Mario Hernández
Empresario exportador
presidencia@mariohernandez.com

 


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