Mario Hernández Zambrano

Para dónde van los gremios

Mario Hernández Zambrano
Opinión
POR:
Mario Hernández Zambrano
agosto 28 de 2014
2014-08-28 12:31 a.m.
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Por estos días se ha abierto un debate sobre la actividad gremial en el país y se ha advertido que esas organizaciones deben pasar de las quejas y lamentos a una actitud mucho más propositiva, lo cual es cierto, pero no es nuevo. Lo ha planteado Nicanor Restrepo Santamaría, uno de los más consagrados empresarios que un día optó por cambiar el pragmatismo empresarial por el estudio y la academia, lo cual le da puntos adicionales de credibilidad.

Sin embargo, el debate debe ir más allá y enfocarse en averiguar acerca de la representatividad gremial, lo que no es otra cosa que certificar si lo que se dice y hace en esas organizaciones es o no reflejo de las necesidades de lo que pasa en la generalidad de las empresas de un sector específico.

Lo primero que se debe decir es que las asociaciones en cuestión tienen unos intereses legítimos de sus afiliados, pero que su representatividad sectorial es muy dudosa. En otras palabras, nadie puede creer que los intereses de los pequeños agricultores son los mismos de quienes tienen grandes propiedades. De lejos son muy distintos y, en esos términos, el tratamiento por parte de los que manejan los asuntos públicos también es diferente, e incluso regionalmente no hay un patrón uniforme.

La evidencia parece contundente. Acaba de anunciarse que los promotores del paro agrario de hace unos meses van a crear una asociación que los represente porque consideran que las existentes no llenan sus expectativas. La pregunta es si la solución está en crear una asociación nueva, supuestamente, porque llenará el vacío de otras. El sentido común señala que los intereses de los paperos de Boyacá no son necesariamente los mismos que los de Nariño, aun cultivando lo mismo, como tampoco lo son los de los productores de maíz del Tolima que los que cultivan en Córdoba; entonces, la solución sería montar gremios por todo el país para cada actividad.

En ese orden, no hay que darle demasiada relevancia a los pedidos gremiales como una posición sectorial, sino como un planteamiento gremial de interés empresarial para unos afiliados. Uno no puede entender, por ejemplo, que la tradicional Asociación Nacional de Industriales (Andi) sea ahora de empresarios, cuando la realidad es que los intereses de un industrial no necesariamente coinciden con los de otro empresario en los temas más variados.

Entonces, la Asociación debería enfocar su agenda en hablar de los asuntos macro de carácter nacional, como la seguridad, la política económica, la defensa de la libre empresa y la preservación de la democracia y las buenas costumbres políticas.

Hoy, hay en Colombia un gremio en el que caben exportadores e importadores, y la pregunta que cualquiera se hace es: ¿cuál es la posición del gremio frente a los movimientos en la tasa de cambio, en el entendido de que la revaluación favorece a quienes traen mercancías de afuera en tanto que quien exporta pierde competitividad?

Las asociaciones gremiales son necesarias, pero deben modernizarse montando departamentos de investigación y análisis sobre los asuntos públicos de interés colectivo y sectoriales sin que pierdan el carácter de lobby que deben tener en defensa de los asuntos legítimos de sus afiliados, que son los que hacen aportes para el sostenimiento de las estructuras burocráticas de las entidades, lobby que no ha podido ser reglamentado en el Congreso de la República, pero que necesita de unas normas precisas y claras, como ocurre en países como Estados Unidos y Alemania.

Mario Hernández
Empresario exportador
presidencia@mariohernandez.com


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