Mario Hernández Zambrano

Los impuestos no son tema neutro

Mario Hernández Zambrano
Opinión
POR:
Mario Hernández Zambrano
diciembre 04 de 2014
2014-12-04 04:50 a.m.
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Escribir cosas que uno cree son interesantes no es asunto fácil y menos encontrar la manera de hacerlo sin involucrar los asuntos personales cuando se está dedicado a la actividad empresarial.

Creo que le resulta mucho más fácil hacerlo a los académicos y a quienes tienen como profesión el oficio periodístico, pues ellos finalmente no tienen intereses particulares.

Con esa aclaración básica pero importante, se duda mucho al referirse a un tema como los impuestos, más si se tiene en cuenta que en la coyuntura se ha planteado que la reforma tributaria que está impulsando el Gobierno pretende imponer mayores tributos a los ricos para beneficiar al resto de los colombianos, lo cual, a decir verdad, no se ajusta del todo a la realidad.

En el pasado fin de semana, muchos columnistas profesionales hicieron gran claridad sobre el peligro que encarna el proyecto tributario del Gobierno, ratificando la idea de los gremios privados que desde hace mucho rato vienen refiriéndose al tema, en el sentido de que si se aprueba la reforma, Colombia entraría a la liga de los países con la más alta tasa de tributación del mundo, muy por encima del promedio de Latinoamérica. Incluso, se estaría corriendo el peligro de tratar el asunto como si la nuestra fuera la economía cerrada de antes de los años noventas.

Mostrar datos agregados acerca del crecimiento de nuestra economía en un trimestre para destacarla como la segunda o tercera economía del mundo o presentar las cifras de desempleo es muy fácil. Lo difícil está en analizar esos datos para comprobar lo que hay al interior de ellos o en forma desagregada.

Por ejemplo, el caso del sector industrial es patético. La producción manufacturera cayó en el segundo trimestre, en el tercero aumentó ligeramente y no se espera más de 1 % en todo el año, lo cual no debe hacer sentir orgulloso a nadie. Las exportaciones distintas de las tradicionales no aumentan y las industriales y las agropecuarias descienden. Eso explica la poca apetencia que hay entre los jóvenes por entrar a la universidad a estudiar carreras afines a esos sectores. El mismo análisis se puede hacer con el desempleo, que aunque ciertamente ha descendido, hay regiones donde este problema tiene dimensiones dramáticas o el subempleo preocupa de gran manera.

Los impuestos no son un tema neutro, como muchos creen con el solo argumento de que si una empresa aumenta las utilidades, el paso simple es ponerla a tributar más, alegando que debe haber progresividad o si no hay regresividad.

Los economistas lo saben mejor, pero no se necesita mucho para probar que la verdadera redistribución de los ingresos en una sociedad se hace más por la vía del gasto público que de los impuestos. Es a través de los programas sociales y de los recursos que van a áreas como la salud, la educación, la atención a la niñez, al adulto mayor y a los campesinos, como se logra cerrar la brecha de la desigualdad.

Y en esto hay que ser sinceros, es poco lo que se está haciendo, si no se debería responder muy fácilmente esta pregunta: ¿por qué no se usan los 13 o 14 billones de pesos de las regalías en tapar el hueco fiscal en lugar que repartirlos directamente entre las regiones por la vía de la mermelada?

Si se hiciera esto no habría que hacer reformas tributarias confiscatorias que producen mucho daño a la economía y al empleo.

Mario Hernández Zambrano
Empresario exportador
presidencia@mariohernandez.com
 

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