Mario Hernández Zambrano

Maquila: mandada a recoger

Un aspecto que los medios han destacado sobre los resultados del PIB tiene que ver con el mediocre desempeño de la industria y la agricultura.

Mario Hernández Zambrano
POR:
Mario Hernández Zambrano
octubre 03 de 2012
2012-10-03 05:01 a.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/05/56b4c411ec37e.png

Conocidos los datos del crecimiento de la economía en el primer semestre, es claro que las cifras agregadas muestran un buen desempeño, y que, gracias al petróleo, la minería y la construcción, el país ha podido enfrentar, con relativo éxito, la crisis internacional. Esto está bien, pero no es para que hagamos fiesta, ni es exclusividad nuestra. Países como Perú, Chile y misma Venezuela han hecho lo mismo. En particular, en los dos primeros la gracia está en que tienen una mayor dependencia económica y comercial de Europa frente a la que tiene Colombia, en la cual manda la relación con Estados Unidos.

Un aspecto que los medios han destacado sobre los resultados del PIB tiene que ver con el mediocre desempeño de la industria y la agricultura, sectores que presentaron las tasas más bajas, con el agravante de que la industria registró un retroceso, al mostrar una tasa negativa. Sin embargo, no hay análisis serios ni propuestas sobre lo que se debe hacer, más allá de culpar a la locomotora minera de la llamada ‘enfermedad holandesa’, que ha generado revaluación del peso, y, en esos términos, ha hecho perder competitividad a estos dos sectores fundamentales en la economía colombiana, y, lo más importante, los que generan la mayor cantidad empleo.

De paso, debe anotarse que, de nuevo, una tasa de desempleo por debajo del 10 por ciento es para destacar, pero cuando se habla de que ello significa más de 2,2 millones de desocupados, hay que poner una seria nota de página, además de que los últimos registros del Dane señalan un aumento en el trabajo por cuenta propia y en lo que se llama trabajo doméstico, que es la informalidad y el rebusque.

¿Qué hacer? Sin duda no es fácil, no obstante, merece todo el esfuerzo y la dedicación de quienes manejan estos asuntos en el Gobierno, los gremios y la academia estudiosa, pero creo que el asunto va más allá de una revisión de los llamados aportes parafiscales para entrar a evaluar asuntos más estructurales y preguntarse, por ejemplo, ¿cómo han hecho otros países como China y Brasil?

Y el asunto, claramente, tiene que ver con la estructura de la economía. En Colombia, se ha dado una propensión alta a la maquila, que implica importar las materias primas y agregarles algún valor y luego reexportarlas. Y en el otro lado, permitir su exportación indiscriminada. Los casos en el sector agropecuario y de la industria se cuentan por montones, solo basta con mirar los datos de las importaciones. Mientras no se corrija esa distorsión es poco o nada lo que se puede hacer, a no ser que la decisión consciente sea la de exportar mano de obra barata, en contravía de las tendencias internacionales que hace tiempo dejaron atrás la maquila como fórmula de desarrollo y solo queda en algunos países muy atrasados.

Es una decisión de política muy importante: hay que establecer los mecanismos para que la industria y el agro sigan siendo muy importantes en nuestro aparato productivo, pues buena parte del bienestar de la población está ligado a esos sectores, que son grandes en la estructura local y cuyo efecto multiplicador es contundente.

MARIO HERNÁNDEZ

EMPRESARIO EXPORTADOR

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado