Mario Hernández Zambrano

Pacto social por Bogotá

Mario Hernández Zambrano
POR:
Mario Hernández Zambrano
enero 23 de 2014
2014-01-23 01:39 a.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/05/56b4c411ec37e.png

Los países y las sociedades avanzan cuando deciden ir por la ruta que beneficie a todos, así un grupo o un sector deba sacrificar algo para acercarse al promedio.

En el fondo, es lograr la mejor combinación entre las posibilidades reales y los techos que se establecen por asuntos como la limitación de los recursos.

Esto no es otra cosa que llegar a un acuerdo o un pacto social para optimizar los rendimientos sociales.

El primer requisito, sin el cual no se logra el objetivo, es deponer los intereses personales o en palabras sencillas el ‘ventajismo’, una práctica muy difundida en el trópico.

Lo que está pasando con Bogotá tiene mucho de eso.

A muy pocos les interesa la capital y su gente, pues lo importante parece ser cumplir su cometido: unos tienen como objetivo sacar al alcalde Petro y el mandatario y su gente buscan la forma de quedarse al frente de los destinos de la ciudad.

Y todos alegan razones generales que a la gente del común, a los ciudadanos de a pie no los toca en su vida diaria, así sean importantes: la defensa y preservación de las instituciones, la legalidad o constitucionalidad de la decisión, el poder del Procurador, la soberbia del Alcalde, la conveniencia política, la urgencia de las elecciones y muchas otras justificaciones. Y nadie da el brazo a torcer, porque cada quien defiende lo suyo.

Pero poco o nada interesa a todos estos actores la defensa de los intereses de los ciudadanos, intereses que están ligados a quienes realmente trabajan y diariamente deben sufrir los problemas de una capital del tamaño de Bogotá, que ha entrado en una situación de interinidad que, sin duda, es un limbo inconveniente del cual solo ganan unos pocos, como los corruptos y los mismos delincuentes.

Bogotá necesita un pacto social que ponga por encima de cualquier interés, el bienestar colectivo.

Son muchos los ejemplos de distintas ciudades del mundo cuando de emergencias se trata, como Nueva York y Londres.

Y quienes tienen a su cargo la toma de decisiones, deben actuar de forma rápida y contundente.

Por el camino que vamos nadie sabe qué va a pasar, pues a una medida legal sigue otra en sentido contrario.

Y todos alegarán que se están sometiendo a la ley. Así, seguramente pasarán los día y los paganinis de la situación serán los habitantes de la ciudad.

¿Cuál es la solución? Puede resultar ingenuo plantearlo, pero no hay sino una: deponer las apetencias personales y dar paso al sentido de responsabilidad social.

Esto incluye a todos, desde el mismo Gobierno Nacional, pasando por el Procurador, el Alcalde, el Concejo de Bogotá y los mismos partidos políticos, amigos y no amigos del jefe local.

Si eso no se da, a la gente no le queda otro camino que responsabilizarlos a todos ellos de los costos del desastre que se puede dar. Y la cuenta de cobro se pasa en las urnas.

Desafortunadamente, el panorama solo está favoreciendo posiciones extremas y oportunistas, que son expertas en pescar en río revuelto, y que dejan un saldo negativo para quienes estamos de este lado.

Mario Hernández  Zambrano

Empresario exportador

mariohernandez@mariohernandez.com

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado