Mario Hernández Zambrano

Algo nos está pasando en Colombia

Mario Hernández Zambrano
POR:
Mario Hernández Zambrano
julio 23 de 2013
2013-07-23 02:58 a.m.
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“Los británicos llegan con todo a invertir en el país”, es un titular de comienzos de semana de un periódico bogotano, que a todas luces es exagerado, así todos quisiéramos que fuera verdad, porque Colombia tiene con qué alcanzar ese objetivo.

Sin embargo, da la impresión de que en nuestro país se están imponiendo los titulares y las frases macro y sueltas, antes que la realidad concreta y las soluciones efectivas a los problemas, muchas veces menos grandes de lo que creen la gente y nuestros tecnócratas.

Un ejemplo lo dice todo. Guapí es una población del Cauca de unos 30.000 habitantes, que después de Buenaventura y Tumaco es el puerto más importante sobre el Pacífico. Sus habitantes entraron en paro desde el pasado primero de julio, porque, según las noticias, se cansaron de exigir, de buena manera, que les pavimentaran la vía principal que va del aeropuerto al hospital y que está intransitable desde hace varios años. Llevan dos décadas haciendo el pedido y luchando porque les construyan un parque para los niños. Solo impidiendo que arribaran aviones, lanchas y barcazas a su muelle tuvieron la atención del Gobierno Nacional regional.

Como el caso de Guapí, hay muchos en nuestro país que están afectando el clima de confianza ciudadana, fundamental para salir adelante o usar la energía en asuntos importantes. El despelote con las licencias de tránsito por una decisión burocrática, no saber qué hacer con los conductores borrachos, cómo atajar el robo de celulares y los huecos en las calles, son asuntos que en otras lugares no merecen que el Gobierno les dedique el tiempo que aquí les gasta. En esos términos, dejamos de lado la atención a los verdaderos asuntos de Estado.

Por estar mirando qué hacemos con unos sombreros chinos feos y malos, que para nada se parecen a los típicos costeños, dejamos de enfrentar el verdadero impacto de los precios de los productos orientales e incluso se pusieron en peligro las negociaciones de un acuerdo comercial.

Las cifras de pobreza en algunas regiones del país son dramáticas, así, en términos agregados, hayan mejorado en algo, menos que en otras naciones. En Chocó, Cauca y Guajira, hay poblaciones con pobreza e indigencia superior al 90 por ciento de sus habitantes, y la pregunta es obvia: ¿cómo puede pedirse que no haya minería ilegal en el Chocó, contrabando de gasolina en Uribia o paros en Guapí? No se necesita mucho conocimiento para explicar la aparición de mafias, guerrillas y bandas en esas zonas que aprovechan la situación.

Así como el largo plazo es la suma de los cortos plazos, válido para las empresas, las familias y los gobiernos, la sumatoria de los problemas macro pasan por mirar la micro. Y también se aplica para los gobiernos.

Lo que está pasando en el país con las protestas en el Catatumbo, de los mineros, cafeteros, paneleros, arroceros, cacaoteros y camioneros, entre otros, podrá ser el comienzo del diseño de acciones concretas del Gobierno, para lo cual no se necesita que los ministros o altos consejeros viajen a pueblos, que no tienen ni idea donde quedan. Bastaría con asesorar mejor a los alcaldes y gobernadores, que se supone sí conocen la realidad local. Más micro y menos macro.

Mario Hernández

Empresario exportador

presidencia@mariohernandez.com

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