Mario Hernández Zambrano

Una reingeniería para los hombres

Mario Hernández Zambrano
Opinión
POR:
Mario Hernández Zambrano
febrero 03 de 2015
2015-02-03 03:27 a.m.
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Todos los años en Davos, Suiza, que tiene una estación de esquí muy famosa y lujosos hoteles, se reúne el exclusivo Foro Económico Mundial, al que van 1.500 ricos del mundo, 50 gobernantes y 300 ministros, para hablar de los problemas y poner la agenda del futuro, que diciendo la verdad pocas veces le han “pegado” donde es.

Por ejemplo, el año pasado nadie habló de los precios del petróleo, ni de la guerra de Ucrania, tampoco del extremismo yihadista, ni de las extrañas tendencias de la geopolítica en el mundo.

De acuerdo con los reportes que llegaron de la cumbre, este año los líderes del mundo estuvieron muy preocupados por la poca participación de las mujeres en el fastuoso evento y como gancho decidieron nombrar como vicepresidentas del Foro a dos mujeres. No sé si les produzca resultados, pero lo importante aquí es que las mujeres no necesitan que les den esos cargos honoríficos, pues su espacio es otro que los hombres pretendemos ignorar.

Con seguridad que no fueron a Davos porque están muy ocupadas en cosas que sí valen la pena.

Lo que está pasando en países como Estados Unidos es sorprendente. De la mano de Hillary (Clinton) y la señora (Michelle) Obama están revolucionando a ese país y no está nada lejos que asuman la presidencia.

En forma paralela, es cada vez más frecuente la idea de muchas profesionales exitosas en Estados Unidos de querer regresar a recuperar el papel en el hogar que un día dejaron para realizarse profesionalmente. Quieren volver a ser mamás, amas de casa y de hogar, labor que consideran más gratificante que el reconocimiento en la oficina. Los hombres no podríamos vivir sin ese “poder” y suficiencia que nos da la empresa y esas ínfulas de estar en público.

Los machos estamos en problemas porque las mujeres nos han maleducado, creímos y seguimos creyendo equivocadamente que el mandato es nuestro y ahora quieren pasarnos la cuenta de cobro.

Esperamos que tengan algunas indulgencia y no sean vengativas cuando estén más arriba.

Alguien iba a creer que en Japón, una de las culturas más patriarcales, el primer ministro, Shinzo Abe, está rogando a las mujeres que se decidan a ir a trabajar. Lo ha planteado abiertamente: el objetivo del Gobierno es conseguir que para el 2020 el 73 % de las mujeres entre los 24 y los 44 años trabaje y el 30 % de los puestos directivos en las empresas y en la política tengan tarjeta femenina.

No hay que engañarse. Cuando se extienda la idea de que hombres y mujeres están igual de capacitados y que las tareas debemos repartirlas a partes iguales, los hombres vamos a sufrir, porque el asunto arranca desde las labores de la casa. Solo hay que pedirle a las mujeres que tengan paciencia y ayuden a la reingeniería masculina, sin retaliaciones.

No nos quedará otro camino que aceptarlo, como el conservador primer ministro nipón, quien no es que se haya convertido en un feminista consciente, sino que es una necesidad: la PEA de ese país se reduce drásticamente e incorporar mujeres a la vida laboral es vital para que se mantenga entre las principales economías del mundo. Las necesitamos.

Mario Hernández Z.
Empresario exportador
mariohernandez@mariohernandez.com
 

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