Maryluz Mejía de Pumarejo
análisis

Se justifica una misión del agua

Las políticas nacionales de manejo integral del recurso hídrico, adaptación al cambio y la variabilidad climática no son vinculantes.

Maryluz Mejía de Pumarejo
Opinión
POR:
Maryluz Mejía de Pumarejo
marzo 15 de 2016
2016-03-15 10:15 p.m.
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El Plan Nacional de Desarrollo 2014-2018 plantea en su artículo 250 la conformación de un ‘Consejo Nacional del Agua’. Este organismo, por tipo de composición gubernamental y participación de la sociedad civil, se asemeja al Consejo Directivo de la Misión Rural, que, en hora buena, creó el Departamento Nacional de Planeación. La excelente experiencia de la Misión Rural, que trató el tema del ‘servicio ambiental del agua’, ha motivado a la Asociación Colombiana de Ingeniería Sanitaria y Ambiental a proponer que el consejo nacional del agua estructure la ‘Misión del Agua’.
Temas estratégicos de la misión del agua
Se propone que la misión del agua trabaje en aspectos relacionados con la gestión del agua, pero de forma más eficaz y eficiente, organizados en cuatro ejes temáticos:
1. Institucional. A partir de reconocer que el recurso es un bien público, es necesario diferenciar los roles entre la Nación, las Corporaciones Autónomas Regionales (CAR), los departamentos y municipios. También es vital asignar roles claros a los usuarios del recurso, trátese de sector privado, comunidades de base y ciudadanía. Esto se sustenta en el concepto amplio de que las instituciones van más allá de las agencias públicas y que es urgente que entidades de control como las CAR, al invertir en proyectos de recuperación y uso del recurso, mal pueden ser entidades de control sobre la eficiencia y eficacia de los proyectos realizados por estas y terceros.
2. Financiero. Los recursos para recuperación y aprovechamiento sostenible del agua, si bien no son suficientes, no son pocos. Su escasez impone la obligación de garantizar mayores impactos en las inversiones financiadas por impuestos y pagos de servicios ambientales.
La misión del agua deberá proponer la forma de agregación y destino de recursos provenientes del impuesto predial, de tasas por pago de servicios ambientales y para evitar altos costos de transacción por trámites y estudios exigidos por autoridades ambientales. De hecho, la Misión Rural propuso ajustes importantes en la tarifa de la tasa de uso del agua, que no contó con el apoyo de los productores agrícolas. Ahora, la misión del agua tendrá que analizar el impacto en el costo del servicio de acueducto. También debe revisar el efecto de los recursos originados en la tasa retributiva del 1 por ciento que deben invertir los proyectos que utilizan agua.
Una revisión detallada merece el impacto de los recursos que los usuarios del servicio ambiental ‘gastan’ en estudios de soporte a licencias ambientales, planes de gestión ambiental, gestión integral del riesgo, propuestas de adaptación a la variabilidad y el cambio climático.
3. información, conocimiento y tecnología. La información del Ideam debe ampliarse y fortalecer esta entidad, señala la Misión Rural. En normas nacionales se está exigiendo introducir en los POT, acciones de mitigación y adaptación al cambio climático, gestión integral del riesgo, entre otros contenidos.
Pero no existe información a escalas de trabajo en los POT. Además, ni la formación académica ni la experiencia ofrecen capital humano preparado para incorporar en los planes territoriales las medidas pertinentes. Es probable que se aumenten los costos de elaboración de estos instrumentos sin que los nuevos contenidos conduzcan a intervenciones de impacto.
4. Planeación para la recuperación y aprovechamiento sostenible del agua. Este eje que sobredetermina a los anteriores, se fundamenta en la baja capacidad de planeación de oferta y demanda del agua por cuencas y subcuencas. No existen herramientas normativas, técnicas ni institucionales que faciliten una planeación. Se dice que las concesiones de agua, medidas en caudal, son superiores a la oferta hídrica del cuerpo de agua. Las políticas nacionales de manejo integral del recurso hídrico, de adaptación al cambio y la variabilidad climática no son vinculantes, y ellas mismas se reconocen como incompletas por falta de información.
Sería función de la misión del agua, proponer ajustes en estos cuatro ejes temáticos que implicarían fortalecimiento institucional, vale decir, una política de Estado para el recurso hídrico, una agencia nacional del agua, una superintendencia de ambiente y una conversión de las CAR en agencias de cuenca. Ello no implica aumentar gastos de funcionamiento e inversión, pues se trata de reorganizar la actual maraña institucional vinculada a la conservación y uso sostenible de este recurso.
Solamente un grupo de expertos nacionales e internacionales puede organizar las propuestas que ya se encuentran en estudios dispersos para, finalmente, aportar desde este servicio ambiental, al cumplimiento de los compromisos que se derivan de la expectativa de entrar a la Ocde.
Maryluz Mejía de Pumarejo
Presidenta ejecutiva de Acodal.

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