Maryluz Mejía de Pumarejo
análisis

Una feliz coincidencia en torno a la paz

El país cuenta con experiencias y tecnologías ofrecidas por aliados para tener alternativas a las diversas soluciones de agua y saneamiento.

Maryluz Mejía de Pumarejo
Opinión
POR:
Maryluz Mejía de Pumarejo
septiembre 07 de 2016
2016-09-07 07:55 a.m.
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El gran anuncio de la firma de los acuerdos de paz en La Habana entre el Gobierno y las Farc coincidió con la presencia de la premio nobel de Paz Rigoberta Menchú en Colombia, quien participaba en el conversatorio ‘Agua y sostenibilidad: herramienta para la construcción de paz’, en el 59º Congreso Internacional de la Asociación Colombiana de Ingeniería Sanitaria y Ambiental, Acodal-Aidis, realizado en Cartagena.

Las intervenciones de la nobel en esta cumbre interamericana pusieron a reflexionar a más de 2.000 participantes, que aplaudieron con respeto y admiración sus manifestaciones sencillas, pero profundas, sobre el agua, como el origen de la vida, y la paz, como el derecho supremo para conservarla.

Ingenieros y expertos en servicios públicos de agua potable y saneamiento básico, tratamiento de agua, manejo de residuos, al igual que especialistas en variabilidad climática se sensibilizaron cuando Rigoberta Menchú expuso, desde lo humano y cultural, la importancia política y social para lograr consensos en torno a la protección del agua, así como a la consolidación de la paz.

La nobel –símbolo de la superación de obstáculos en su tierra, que dio como resultado la paz en Guatemala y que recorre el mundo mostrando su experiencia– señaló la importancia de reconocer que cada país configura su propio proceso hacia la paz. Y si bien no presentó fórmulas para el caso colombiano, destacó la necesidad de ganar cada vez más espacio entre las comunidades: “ahora es la ciudadanía la que asume responsabilidades en el proceso de paz, una vez el Ejecutivo da por terminada una primera fase de logro en los acuerdos”, subrayó.

Este llamado al compromiso ciudadano, a la educación para la paz desde la escuela, la mística y espiritualidad de nuestros ancestros fue expuesto por Menchú en Colombia, el mismo día que se anunciaba la terminación de un conflicto armado que ha afectado tres generaciones en nuestro país.

“Los ciudadanos son los protagonistas extendidos de la paz colombiana. No hay que ser víctima para tener conciencia de la importancia de tener paz”, señaló Rigoberta Menchú. Ese reto que nos presentó la nobel, despertó entre los asistentes muchos interrogantes, pues si bien no todos los colombianos son víctimas, o creen no serlo, no se podrá olvidar que el conflicto deja cerca de 300 mil muertos, millones de desplazados, miles de mutilados y un país que en momentos fue considerado inviable.

Acodal viene trabajando en el tema de agua y paz en el marco de enfoques sobre desarrollo sostenible. Este tema también es de interés global, pues la búsqueda de la paz atraviesa las fronteras nacionales. La nobel de Paz recordó que en la mayoría de los países de América Latina se expresan conflictos sociales en torno de los bienes naturales, entre ellos el agua.

“Hasta ahora, no ha sido posible que los gobiernos privilegien el bien común por encima de intereses particulares, ya que las políticas públicas en torno al uso, manejo y administración de los bienes naturales son marginales, la institucionalidad no actúa en defensa de los bienes, más bien, se han puesto al servicio de megaproyectos, entre los que se encuentran los monocultivos y las industrias extractivas, que saquean, contaminan, destruyen las fuentes hídricas, ponen en riesgo la vida humana, la biodiversidad de nuestros países y del planeta entero”, enfatizó.

“En el marco de los acuerdos de paz, hay una oportunidad de plantear mecanismos, que permitan definir una ruta de desarrollo integral y de equilibrio entre el ser humano y la madre naturaleza”, concluyó Menchú.

En este contexto, nos aprestamos a participar en los nuevos espacios que se abren para consolidar la paz y atender los rezagos que en agua potable y saneamiento básico se presentan en las zonas rurales del país. Frente a la conjugación de estos grandes acontecimientos alrededor de la paz, ratificamos el compromiso para aportar los conocimientos, técnicas y tecnologías que se requieran para atender las zonas priorizadas, cuyas necesidades son diversas, ahora que se inicia la etapa del posconflicto.

Trabajar junto al Estado en el posconflicto significa estar prestos a desplazar nuestra oferta hacia zonas apartadas con alta vulnerabilidad, así como retomar y ajustar experiencias exitosas de trabajo con organizaciones comunitarias que deberán prestar los servicios de agua y saneamiento. Se podrá contribuir en diseño, construcción, puesta en marcha y operación de proyectos ambientalmente sostenibles con tecnologías apropiadas.

El país cuenta con experiencias y tecnologías ofrecidas por Estados aliados para tener un abanico de alternativas a las diversas soluciones de agua y saneamiento, ya sean individuales, para viviendas aisladas o comunidades dispersas, o en pequeños asentamientos que se definan como zonas de paz.

Estamos convencidos de que la firma de los acuerdos en La Habana tendrá que cambiar la forma de participación público-privada para que nunca más algunos compatriotas se sientan marginados del desarrollo. Juntos lograremos la fortaleza necesaria para seguir trabajando por un nuevo país en paz. Esta viene de la mano de una mejor oferta de alternativas de agua y saneamiento para la población pobre del campo y los municipios menores que esperan nuestro apoyo.

Maryluz Mejía de Pumarejo
Presidente Ejecutiva de Acodal

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