Mauricio Cabrera Galvis

Agricultura a la turca

Mauricio Cabrera Galvis
POR:
Mauricio Cabrera Galvis
septiembre 24 de 2013
2013-09-24 03:02 a.m.
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El turista curioso que visita Turquía y se anima a ir más allá de los aeropuertos y las grandes ciudades para recorrerla por tierra, se encuentra con un paisaje rural totalmente distinto al de Colombia, que plantea muchas preguntas sobre las características del modelo de desarrollo agropecuario de ese país, y en particular las políticas oficiales para el sector rural.

La primera es la intensidad en el uso de la tierra. En un recorrido de más de 2.500 Km. por el centro de la península de Anatolia y la costa occidental sobre el mar Egeo, se ve que casi la totalidad de la tierra plana y del pie de loma está cultivada, mientras las partes bajas de las montañas están llenas de árboles frutales y olivos, y en las áreas medias y altas hay una impresionante actividad de reforestación. Lo que es muy escaso es la tierra dedicada a la ganadería.

Las estadísticas oficiales confirman lo que se ve desde las carreteras: Turquía tiene cerca de 40 millones de hectáreas cultivables, de las cuales el 52% está dedicado a cultivos transitorios y permanentes, y el 37% a pastos y ganadería (sobre todo en el oriente del país). En Colombia, con un área disponible similar, menos del 15% está dedicado a la agricultura.

La característica más sorprendente que se observa en el campo turco es el pequeño tamaño de las fincas y los cultivos: la gran mayoría son pequeñas parcelas de menos de una hectárea, y lo más impresionante, no hay una sola cerca que divida las parcelas.

Estas dos particularidades se derivan de la tradición y las costumbres islámicas, en las que el respeto a la propiedad del vecino es mandamiento sagrado y la división de las granjas entre los hijos es un proceso inevitable por las leyes de herencia.

Como consecuencia, el 80% de las propiedades rurales tiene menos de 10 hectáreas y ocupa el 43% del área; 16% de las fincas tiene entre 10 y 100 hectáreas, con un 52% de la tierra y un 0,15% de los propietarios tiene parcelas de más de 100 hectáreas y solo posee el 5,2% de la tierra. Es un sector rural de pequeños y microproductores.

En contra de los que creen que el modelo del pequeño campesino es ineficiente y poco productivo, con esa estructura de propiedad y producción, Turquía es toda una potencia agrícola a nivel mundial. Es el primer productor de duraznos, higos, avellanas y granadas; el segundo de melones, garbanzos y pepinos, y está en los primeros lugares en la producción de tomates, lentejas, pistachos, cebollas, aceitunas, tabaco, azúcar de remolacha y algodón.

Según la Oecd, Turquía es uno de los pocos países del mundo autosuficientes en materia alimentaria y un gran exportador de productos agrícolas, y lo ha logrado, no con enormes y poderosas agroindustrias, sino con sus millones de pequeños campesinos que representan más del 25% de la fuerza laboral turca.

Por supuesto, estos pequeños campesinos están sostenidos por organizaciones cooperativas de producción, crédito y comercialización, una gran provisión de bienes públicos (infraestructura y riego) y fuertes políticas públicas de apoyo al sector rural: subsidios, precios de sustentación, crédito abundante y barato, y barreras a las importaciones, porque el objetivo de la política agrícola es el bienestar de los campesinos.

Muchas lecciones para aplicar al caso colombiano, que deberán esperar próximas columnas.

Mauricio Cabrera Galvis

Consultor privado

macabrera99@hotmail.com

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