Mauricio Cabrera Galvis

Agricultura a la turca (II)

Mauricio Cabrera Galvis
POR:
Mauricio Cabrera Galvis
octubre 01 de 2013
2013-10-01 12:09 a.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/19/56c7861ade3cd.png

El paisaje rural de Turquía ofrece muchas sorpresas al observador colombiano, además de las comentadas la semana pasada: pequeño tamaño de las fincas y ausencia total de cercas o divisiones entre ellas.

Por ejemplo, que los campesinos no viven en sus fincas: son muy pocas las casas campesinas en medio de las fincas, o el ‘ranchito allá en la loma’, pues los agricultores y sus familias habitan en caseríos pequeños o poblados medianos desde donde se desplazan todos los días a las labores agrícolas en las parcelas cercanas.

Tal vez por esta concentración, el 100 por ciento de la población en Turquía tiene acceso a agua potable.

Otra característica impresionante es la gran división de las fincas: además de que el 80 por ciento de las propiedades rurales es de menos de 10 hectáreas, el 57 por ciento de estas está dividido en 4 o más parcelas no adyacentes y con cultivos diferentes.

Por supuesto, esta estructura de propiedad tan fragmentada dificulta la mecanización, eleva los costos de producción y afecta la productividad.

Por ejemplo, en Turquía se producen 1,9 toneladas de trigo por hectárea, mientras que en Europa se producen 5,6: ¿cómo subsisten esos millones de pequeños agricultores y por qué en esta economía globalizada Turquía sigue produciendo trigo en lugar de importarlo más barato del resto del mundo?

La respuesta radica en las políticas oficiales y las instituciones que apoyan a los pequeños agricultores.

Los objetivos de la política agrícola turca incluyen aumentar la eficiencia y competitividad de los productores e incrementar las exportaciones, pero también mantener la autosuficiencia alimentaria y, sobre todo, elevar el ingreso y la calidad de vida de los campesinos.

Los instrumentos para lograr estos objetivos son muy variados.

Está el apoyo financiero a través del estatal Banco Agrícola de Turquía (Ziraat Bankasi), que es el mayor banco comercial del país y da créditos con subsidios en las tasas de interés hasta del 100 por ciento.

En el 2010, los créditos a los pequeños productores superaron los US$5.000 millones canalizados a través de las 1.700 cooperativas de crédito agrícola que cuentan con 1,5 millones de afiliados.

Por su parte, 322 cooperativas de ventas agrícolas con más de 600.000 afiliados manejan la comercialización y venta de los productos, y junto con las 7.503 cooperativas de desarrollo rural canalizan los subsidios oficiales, que incluyen descuentos en la compra de insumos como fertilizantes y plaguicidas, seguros de cosecha, y pagos directos a los agricultores cuando caen los precios de mercado de sus productos.

Según datos de la Ocde, el valor total de los subsidios y apoyos oficiales a la agricultura equivale al 3,7 por ciento del PIB, el más alto de sus países miembros, y los ingresos de los agricultores turcos son superiores a de los europeos.

En cuanto al comercio exterior, Turquía promueve sus exportaciones agrícolas con generosos subsidios a 44 grupos de productos en montos que fluctúan del 5 al 20 por ciento del valor exportado, bajo la forma de deducciones de impuestos, subsidios a la energía o al crédito.

Y, para que se rasguen la vestiduras nuestros neoliberales, el promedio de las tarifas arancelarias para las importaciones agrícolas es del 50 por ciento, pero algunos productos: carne, pescado, leche y sus subproductos, azúcar y confitería tienen tarifas superiores al 100 por ciento.

No es de extrañar que Turquía se haya negado, de manera sistemática, a incluir la agricultura en sus negociaciones de comercio internacional, incluyendo la ronda de Doha, y que por esta negativa se hayan suspendido las negociaciones del TLC con Colombia.

Mauricio Cabrera G.

Consultor privado

macabrera99@hotmail.com

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado