Mauricio Cabrera Galvis

Republicanos contra Trump

Mauricio Cabrera Galvis
Opinión
POR:
Mauricio Cabrera Galvis
mayo 09 de 2016
2016-05-09 06:55 p.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/19/56c7861ade3cd.png

Donald Trump está a un paso de ser proclamado como candidato del Partido Republicano a la presidencia de Estados Unidos, lo cual, paradójicamente, hasta ahora es motivo de gran complacencia para sus contendores liberales del Partido Demócrata; pero de consternación, preocupación y pánico dentro de las filas republicanas, en particular entre los sectores más conservadores de ese partido.

La satisfacción de los demócratas con la candidatura de Trump no es, por supuesto, porque lo vean cercano a sus principios o políticas. Por el contrario, la mayoría de las propuestas de Trump son el polo opuesto de las demócratas, y las posiciones racistas, xenófobas y machistas del multimillonario repugnan no solo a las personas liberales y progresistas, sino también a conservadores e independientes civilizados y tolerantes.

Son precisamente las “trumpeadas” contra los mexicanos, los árabes, o las mujeres, para mencionar las más conocidas, las que generan optimismo entre los demócratas porque saben que son rechazadas por gran parte del electorado, y que contra esas posturas votaran la mayoría de los latinos, los afrodescendientes y muchas mujeres.

En el lado republicano esas posiciones no disgustan tanto, pues aunque son más radicales no están muy alejadas de la línea tradicional de ese partido. Lo que critican de Trump es que no es un verdadero conservador, sino un oportunista liberal neoyorquino infiltrado entre las filas del glorioso partido de Reagan y Bush.

No les faltan razones a los ultraconservadores del Tea Party y sus secuaces para esta crítica. Recuerdan sus columnistas, que Trump estuvo registrado en el Partido Demócrata durante muchos años, que apoyó con millonarias donaciones las campañas de políticos liberales como Nancy Pelosi, y, lo más grave, que ha estado en contra de sacrosantos principios de ese movimiento, incluso en esta campaña.

Trump tuvo la osadía de oponerse a Bush hijo cuando lanzó la guerra contra Irak, y en un reciente debate con su hermano Jeb, los acusó de mentirosos sobre la existencia de armas de destrucción masiva que justificaron esa guerra. En materia de política internacional, el multimillonario se ha declarado neutral en el conflicto palestino-israelí y ha criticado los intentos de imponer por la fuerza el modelo democrático occidental en el Medio Oriente. Jeb Bush acaba de declarar que no votará por Trump en las próximas elecciones

También, en cuestiones internas, los conservadores ven a Trump como un traidor a sus principios. No le perdonan que sea tibio en su condena al aborto y que apoye a la agencia federal que defiende ese derecho de las mujeres, ni que sus propuestas para el sistema de salud pública sean tan parecidas a las de Obama; incluso lo acusan de ser más “socialista”, al proponer un modelo como el canadiense. También lo culpan de estar en contra del dogma central del Tea Party, que es la reducción del tamaño del Estado, y favorecer políticas intervencionistas y proteccionistas.

En contra de todas estas críticas, Trump es el favorito de las bases del Partido Republicano, y derrotó de manera contundente a Ted Cruz, el más radical defensor de las políticas ultraconservadoras. Para explicar este resultado, los mismos medios conservadores lo acusan de populista, demagogo y hasta fascista. Esto ha provocado una profunda crisis y ruptura en el Partido Republicano, a punto que varios de sus líderes más representativos, además de Bush, han manifestado que tampoco votarán por Trump. Lo que sigue manteniendo la cohesión de ese partido es la política de reducir impuestos a los más ricos, en la cual no hay diferencias.

Mauricio Cabrera G.
Consultor privado
macabrera99@hotmail.com

Nuestros columnistas

día a día
lunes
martes
miércoles
jueves
viernes
sábado