Mauricio Cabrera Galvis

Venezuela en su laberinto

Mauricio Cabrera Galvis
Opinión
POR:
Mauricio Cabrera Galvis
mayo 23 de 2016
2016-05-23 09:58 p.m.
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¿Cuál es la salida a la profunda crisis política, económica y social de Venezuela? La respuesta parece sencilla y es la que hoy quiere la mayoría de los venezolanos: la revocatoria de Maduro, el cambio de gobierno y del modelo económico que ha fracasado. Lo que no es claro es cómo lograrlo, así como tampoco se sabe cuál va a ser el reemplazo que permita el retorno a la normalidad.

La crisis del vecino país tiene por lo menos tres dimensiones que la hacen en extremo compleja. La primera, la política, en un país dividido y polarizado, con un gobierno desprestigiado, sin las mayorías electorales de otros tiempos, que para sostenerse desconoce las instituciones democráticas y toma medidas autoritarias y casi dictatoriales, pero que mantiene un importante núcleo de apoyo popular y militar.

La segunda, la económica, de un país quebrado con una muy disminuida capacidad de producción interna y sin dólares para importar, lo que ha generado la escasez de alimentos, medicamentos y todos los artículos esenciales, agravada con el racionamiento de energía que limita la jornada laboral a dos días a la semana. Además, el hambre y la necesidad han aumentado la violencia y la inseguridad ciudadana.

La tercera, la institucional en su manifestación más grave, que es la corrupción generalizada, donde la pelea por la apropiación privada de los recursos públicos es el trasfondo de los problemas políticos y económicos y una de las causas principales del fracaso del modelo chavista que, paradójicamente, llegó al poder por la reacción popular contra la gran corrupción de los partidos tradicionales.

Todo el debate actual, todas las acciones del gobierno y la oposición y la preocupación de la comunidad internacional se han centrado en el manejo y la solución de la crisis política. Poco o nada se habla de las otras dos dimensiones de la crisis, tal vez con la vana ilusión de que su solución vendrá por añadidura si hay un cambio de gobierno.

En Venezuela existen dos grandes obstáculos para la salida de la crisis. Uno, el gobierno que está dispuesto a todo para impedir la decisión popular en las urnas, o por lo menos aplazarla hasta el año entrante, cuando el reemplazo de Maduro sería su vicepresidente. El otro, menos reconocido, es la composición de la Mesa de Unidad Democrática (MUD) que lidera la oposición, que hoy tiene el apoyo mayoritario de la población.

¿No es absurdo decir que la oposición que está a punto de lograr la revocatoria del presidente es un obstáculo para salir de la crisis? No, porque el cambio de gobierno es solo un paso para la solución y nadie sabe que vendrá después. La MUD es una alianza de 14 partidos distintos, muy distintos, que solo se identifican en su propósito de cambiar a Maduro, pero que tienen grandes diferencias en el modelo político y económico que lo debe reemplazar.

En la MUD están desde partidos de izquierda como Causa Radical, que viene del Partido Comunista o antiguos chavistas como el Movimiento Progresista o Causa Emergente, hasta partidos de derecha como Voluntad Popular o Vente Venezuela, pasando por los partidos de Centro.

Lo más preocupante de esta enorme diversidad ideológica es que no se conocen propuestas concretas sobre temas tan críticos para Venezuela como el papel del Estado, qué hacer con las empresas nacionalizadas o entregadas a los trabajadores, el precio de la gasolina o la tasa de cambio. En otras palabras, todos están de acuerdo en abrir la puerta del laberinto, pero no en cómo salir de allí.

Mauricio Cabrera G.
Consultor privado
macabrera99@hotmail.com

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