Mauricio Cabrera Galvis

Austeridad y/o catástrofe

Mauricio Cabrera Galvis
Opinión
POR:
Mauricio Cabrera Galvis
febrero 17 de 2015
2015-02-17 02:58 a.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/19/56c7861ade3cd.png

La conjunción que se utilice para aplicar el título de esta columna a situaciones como la que hoy vive Grecia define una postura muy clara en materia de economía, política e ideología.

Austeridad o catástrofe es la receta ortodoxa y neoliberal para lidiar con la crisis. Cuando un país entra en recesión, se le caen los ingresos tributarios y aumenta el déficit fiscal, el remedio sugerido por esta corriente es recortar drásticamente el gasto público para producir un superávit fiscal que permita evitar la catástrofe (que para ellos consiste en no pagar la deuda a los bancos). La ilusión es que de alguna manera misteriosa este recorte a la demanda permita volver a la senda del crecimiento económico.

Esta mítica ‘austeridad expansionista’ es la tradicional terapia de choque del FMI, que aplicó con gran fracaso en América Latina a finales del siglo pasado (en Colombia la sufrimos en la gran recesión de 1999), y que hoy Alemania y el Banco Central Europeo (BCE) insisten en seguir exigiendo a Grecia.

Austeridad y catástrofe es la visión keynesiana del manejo de las recesiones para la cual, ante una situación en la que el problema es la falta de demanda, el peor error es la austeridad porque esta profundizará la recesión produciendo una catástrofe económica y social. Por el contrario, sus recomendaciones son políticas fiscales y monetarias expansionistas, es decir, aumento del gasto público y baja de las tasa de interés para que así se acelere el crecimiento y aumente el recaudo de impuestos.

¿Quién tiene la razón? Más que una discusión teórica, las respuestas ante la crisis del 2008 permiten verificar la validez de los dos enfoques. Europa aplicó la tesis de la ‘austeridad expansionista’ con subidas de tasas del BCE y obligando a países como España, Grecia y Portugal a severos recortes del gasto que deterioraron la calidad de vida de sus ciudadanos; por el contrario, Estados Unidos se fue por la ruta del estímulo fiscal y monetario en dimensiones no visas desde la Gran Depresión de 1929.

Los resultados: Europa sigue en recesión, con un elevado desempleo, mientras que Estados Unidos recuperó su crecimiento y ha reducido el desempleo a los niveles que tenía antes de la crisis. El contraste es tan evidente que con cuatro años de retraso, el BCE aprobó una política de expansión monetaria similar a la que hizo el Federal Reserve.

El caso de Grecia es otra evidencia contundente: el programa de austeridad impuesto por la Troika a Grecia como condición para prestarle plata ha sido un tremendo error económico, un fracaso financiero, un fiasco político y un desastre social.

Un error económico porque el PIB ha caído 25 por ciento y los ingresos tributarios han disminuido, a pesar de la subida de impuestos. Un fracaso financiero porque empeoró el problema de la deuda haciendo todavía más difícil que se pueda pagar, pues pasó de 113 a 170 por ciento del PIB, no porque los bancos hubieran desembolsado nuevos préstamos que aumentaran el saldo, sino por la caída del PIB.

El desastre social es angustiante: uno de cada cuatro trabajadores griegos no tiene empleo y tampoco el 60 por ciento de los jóvenes, aunque los salarios se han reducido 25 por ciento. Los servicios de salud se han deteriorado, han caído las mesadas de los pensionados y la pobreza ha aumentado.

El fiasco político vendrá si la Troika insiste en exigir más austeridad y Grecia se ve obligada a abandonar el euro, con lo que podría colapsar la Unión Europea. En Grecia, la austeridad ha producido una verdadera catástrofe.

Mauricio Cabrera G.
Consultor privado
macabrera99@hotmail.com
 

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado