Mauricio Cabrera Galvis
columnista

El voto de los olvidados

Los duros cuestionamientos que estos resultados le hacen a la dirigencia son similares a los que desde hace años viene recibiendo el partido Liberal.

Mauricio Cabrera Galvis
Opinión
POR:
Mauricio Cabrera Galvis
noviembre 21 de 2016
2016-11-21 10:39 p.m.
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¿Por qué votaron por Trump la mayoría de los trabajadores blancos, sin educación universitaria, que quedaron rezagados por haber perdido sus empleos o haber visto reducir sus ingresos y su nivel de vida? ¿Por qué un multimillonario racista llegó a ser el vocero de la ira de esa clase media que vio derrumbarse el sueño americano de lograr que los hijos vivieran mejor que los padres?

Las razones de la rabia de ese grupo social son evidentes: en los últimos treinta años el ingreso de las familias norteamericanas de estratos medios y bajos solo ha tenido una mínima mejoría. No porque la economía no haya crecido, sino porque se han distribuido mal los frutos de ese crecimiento y casi todo ha ido a parar a los bolsillos del 1 por ciento más rico; por eso los movimientos de los indignados y ‘Occupy Wall Street’ se tomaron la calles hace unos años, pero ahora se volteó la torta y parecería que se fueron con Trump. ¿Por qué pudo suceder?

La gran paradoja política de estas elecciones fue la victoria de los candidatos del Partido Republicano –a la presidencia y al Congreso–, cuyas políticas neoliberales han sido las principales responsables de la creciente concentración del ingreso y la riqueza en Estados Unidos. La disminución de los impuestos a los más ricos, la desregularización de los mercados financieros, el debilitamiento de los sindicatos, o la congelación del salario mínimo, son parte de las políticas que desde Reagan han impulsado los republicanos, y que han generado el deterioro de la situación de las clases medias. ¿Cómo explicar, entonces, que hayan capturado el voto de esos grupos para ganar las elecciones?

Lo primero que hay que decir para responder estas preguntas es que Trump logró la mayoría de los votos de ese grupo, no porque hubiera atraído más votantes, sino porque muchos de ellos –que en el pasado habían sufragado por los candidatos del Partido Demócrata– no salieron a votar por Clinton. En ese sentido, el resultado electoral fue más una derrota de la candidata Clinton, que una victoria de Trump.

Las cifras confirman esta interpretación. A pesar de su retórica populista e incendiaria, Trump obtuvo menos votos que los candidatos republicanos de las dos pasadas elecciones (Romney y McCain), e incluso perdió en el voto popular, pues a nivel nacional Hillary le ganó por un millón de votos. Sin embargo, por Hillary dejaron de votar 8 millones de personas que habían votado por Obama en el 2008; posiblemente ese grupo de olvidados y rezagados no vieron que un presidente demócrata lograra un cambio sustancial en su situación económica.

La victoria de Trump puede interpretarse como el resultado de una doble protesta. De una parte, la disconformidad de quienes creyeron el cuento populista de que los culpables de su situación eran los inmigrantes, y votaron para deportarlos. De otra, la protesta pasiva de los que vieron a Hillary como una más del establecimiento que continuaría las mismas políticas que los han empobrecido, y no se molestaron en salir a votar. Nunca se sabrá si Bernie Sanders habría movilizado los votos de ese grupo.

Los duros cuestionamientos que estos resultados le hacen a la dirigencia y la orientación del Partido Demócrata en Estados Unidos, son similares a los que desde hace años viene recibiendo en las urnas el partido Liberal en Colombia. Si quieren volver a ganar los votos de los olvidados y los rezagados de la sociedad, deben reformarse internamente y proponer políticas progresistas.

Mauricio Cabrera G.
Consultor privado

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