Mauricio Cabrera Galvis
columnista

Cultivos ilícitos y tasa de cambio

La coca es un producto de exportación y la subida del precio del dólar es un incentivo poderoso para incrementar su producción.

Mauricio Cabrera Galvis
Opinión
POR:
Mauricio Cabrera Galvis
julio 25 de 2016
2016-07-25 09:08 p.m.
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Sorprende la ausencia de argumentos económicos cuando se trata de analizar hechos relacionados con el narcotráfico, como, por ejemplo, el incremento registrado en el área dedicada a cultivos ilícitos en el país.

Según el último informe de la Unodc, la oficina de la ONU que hace el monitoreo de estos cultivos, en un año hubo un aumento del 39 por ciento en el área sembrada de coca en Colombia, que pasó de 69.000 hectáreas en el 2014 a 96.000 en el 2015.

Se han dado toda suerte de explicaciones a este incremento: que es por el ingreso de nuevos grupos de delincuentes a zonas en las que las Farc han disminuido sus actividades; por la expectativa de ganarse los beneficios que se han prometido para la sustitución de cultivos; por la suspensión de las fumigaciones con glifosato; los controles a la minería ilegal han desplazado mano de obra a la producción de coca, etc.

Se puede debatir si todos estos factores están influyendo en el aumento de los cultivos de coca y cuánto incide cada uno, pero hay otro elemento cuya influencia es indiscutible, y, aunque el informe de Unodc lo señala, poco o nada se menciona en los medios: la devaluación del peso. La coca es un producto de exportación y la subida del precio del dólar es un incentivo poderoso para incrementar su producción.

De acuerdo con la Unodc, el precio pagado a los cultivadores por un kilo de hoja de coca subió 39,5 por ciento en el último año, pasando de 2.150 a 3.000 pesos, lo cual representa un aumento casi idéntico al del precio del dólar, es decir, que si en el 2014 se pagaba un dólar por kilo de hoja, un año después se seguía pagando el mismo dólar, pero el ingreso en pesos del campesino si ha subido. Con un incentivo de esta magnitud, lo extraño es que no haya crecido todavía más el área cultivada.

Alguien interesado en negar la correlación entre devaluación y coca podría argumentar que ninguna otra exportación colombiana ha tenido un incremento semejante, e incluso muchas han disminuido, a pesar de la devaluación. Lo que sucede es que la respuesta de las exportaciones no es automática, sino que requiere que se den varias condiciones: que haya capacidad de producción disponible, que los costos de entrada al negocio sean bajos, que exista amplia financiación y, por supuesto, que existan mercados ansiosos de comprar.

En la mayoría de los productos colombianos de exportación no se dan una o todas estas condiciones, y por eso se dice que Colombia no tiene una buena oferta exportable, mientras que en la coca sí se cumplen todas, y por eso aumenta su producción, pese a no estar incluida en ningún TLC.

Otro hecho económico relacionado con el narcotráfico, que se ignora en los análisis oficiales y académicos es el impacto de los ingresos de capitales ilícitos y el lavado de dinero sobre la tasa de cambio. Así como en la década pasada contribuyeron a la funesta revaluación del peso, es muy probable que este año los mayores ingresos de dólares asociados a los cultivos también contribuyan a la baja el precio de la divisa, que ha caído 16 por ciento desde el valor máximo que alcanzó el pasado mes de febrero.

Adenda. La paz sí es contigo, conmigo, con todos. Con el voto por el SÍ en el plebiscito demostraremos que Colombia quiere poner fin a la guerra fratricida e inútil que hemos sufrido durante 60 años.

Mauricio Cabrera G.
Consultor privado
macabrera99@hotmail.com

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