Mauricio Cabrera Galvis

Desvelos económicos

Mauricio Cabrera Galvis
Opinión
POR:
Mauricio Cabrera Galvis
noviembre 25 de 2014
2014-11-25 04:07 a.m.
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Colombia será este año uno de los países con mayor tasa de crecimiento en el mundo y tal vez el primero en Latinoamérica. Los pronósticos para el año entrante también son optimistas y se espera que el crecimiento del PIB este alrededor de 4,5 por ciento. El Gobierno se muestra complacido, pero algunos economistas, cual Casandras agoreras, ven en las cifras de Dane el anuncio de negros nubarrones en el horizonte y presagian tormentas que pueden llevar al traste esas proyecciones. ¿Quién tiene la razón?

En el frente fiscal, la preocupación no es por el año entrante, pues si bien hoy el presupuesto aparece desfinanciado en $12,5 billones, ya avanza en el Congreso una mini reforma tributaria que permitirá tapar ese hueco, aunque todavía se discute quién y cóo debe pagar la factura.

Pero después del 2015, la situación se va a complicar, y mucho, por las perspectivas de una tenaza de mayores gastos y menores ingresos. Los primeros, por los requerimientos del posconflicto y la reparación de las víctimas, que no son otra cosa que el inaplazable esfuerzo que debe hacer el Estado, y todos los contribuyentes, para hacer de Colombia una sociedad más justa y menos excluyente.

Por su parte, el comportamiento de los ingresos va a estar determinado por lo que pase con el precio del petróleo, pues los 30 dólares que ha caído este año reducen los ingresos del Gobierno en más de $12 billones. Si esta tendencia continúa, el apretón fiscal será inevitable.

El impacto del petróleo no es solo fiscal, sino, sobretodo, en el frente externo de la economía, donde las cifras del Dane muestran un creciente desequilibrio comercial. En los primeros 9 meses del 2014, las importaciones crecieron 7,5 por ciento, mientras que las exportaciones cayeron 2 por ciento. Como resultado, la balanza comercial pasó de un superávit de US$1.800 millones en el 2013, a un déficit de US$2.200 millones este año. Un resultado tan negativo no se veía desde 1998, y aún duele recordar la recesión económica que generó el desequilibrio externo en ese año.

Al analizar el detalle de las cifras del comercio exterior aparecen otros hechos todavía más preocupantes. Por ejemplo, que por primera vez en este siglo registramos un déficit comercial con EE. UU. que puede llegar este año a US$ 3.000 millones. Cuando entró en vigencia el TLC, las ventas a ese país eran mayores que las importaciones y teníamos un superávit de US$6.800 millones, pero hoy se ha volteado la torta, a pesar del TLC (o por causa del TLC).

Otro motivo de desvelo debería ser la balanza comercial del sector industrial (sin café ni refinerías de petróleo), que este año va a tener un saldo negativo de unos US$35.000 millones, una cifra aterradora si se recuerda que en el 2000 era de ‘solo’ US$5.200 millones. Como lo dije alguna vez, la Andi se convirtió en la Asociación Nacional de Importadores, pues sus compras en el exterior pasaron de 10.000 a 57.000 millones de dólares en ese periodo.

La devaluación del peso puede ayudar a aliviar un poco estos desvelos, pero con consecuencias distintos en el tiempo. Efecto inmediato en lo fiscal, pues los 200 pesos que ha subido el dólar este año, le generan al Gobierno un aumento de ingresos del orden de $6 billones, pero efecto más lento en el frente externo pues, si bien deben disminuir un poco las importaciones, la destrucción del tejido industrial, que ha dejado 10 años de revaluación, va a tomar tiempo en repararse.

Mauricio Cabrera G.

Consultor privado

macabrera99@hotmail.com


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