Mauricio Cabrera Galvis

Devaluación y salvaguardas

Mauricio Cabrera Galvis
Opinión
POR:
Mauricio Cabrera Galvis
enero 12 de 2015
2015-01-12 11:40 p.m.
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‘Salvaguarda cambiaria’. Ese es el nombre oficial de la medida con la que el Gobierno ecuatoriano acaba de imponer un impuesto del 21 por ciento a las importaciones provenientes de Colombia. Se trata de un instrumento proteccionista que merece ser analizado, pues su utilización es un acto de desespero que debe servir de alerta a los partidarios de la dolarización de la economía.

La razón aducida por Ecuador para justificar ese arancel es que se trata de compensar la devaluación reciente del peso frente al dólar, que ha abaratado los productos colombianos en desmedro de los productores ecuatorianos.

Desde el punto de vista legal es una decisión arbitraria que ha sido rechazada, con toda razón, por el Gobierno y los empresarios colombianos, y que seguramente se caerá al ser revisada por la secretaría de la Comunidad Andina (CAN), pues viola los principios establecidos para el comercio entre este grupo de países.

En efecto, las normas de las CAN sí permiten adoptar ese tipo de salvaguardas para proteger a los productores nacionales de políticas de los vecinos que propicien la devaluación de sus monedas.

Pero es evidente que ese no es el caso actual, ya que la subida del precio del dólar no ha sido una decisión autónoma del Gobierno colombiano, sino es un fenómeno que se ha dado frente a casi todas las monedas del mundo, agravado, eso sí, en el caso de Colombia, por el impacto de la caída de los precios del petróleo.

Además, el Gobierno ecuatoriano desconoce que si el dólar hoy ha subido hasta 2.400 pesos, esto es solo una corrección parcial a 10 años de revaluación. No es que hoy se esté creando un perjuicio a los productores ecuatorianos, sino que están perdiendo una parte de la injustificada ventaja que tenían cuando el dólar llegó a menos de 1.800 pesos.

La verdadera razón de la salvaguarda es que Ecuador también depende mucho de las exportaciones petroleras –cerca de 13.000 millones de dólares, que representan el 60 por ciento de sus ventas al exterior–, de manera que si el precio del barril de crudo se reduce a la mitad, pasando de 100 a 50 dólares, Ecuador va a perder el 30 por ciento de sus ingresos de exportación, sufriendo un gran deterioro en la cuenta corriente de su balanza de pagos que en el 2013 ya había registrado un saldo negativo de 1.200 millones de dólares. (1,3 por ciento del PIB).

Ante un déficit externo creciente y sin nuevos flujos de capitales que lo financien, es forzoso un ajuste que se puede hacer vía precios (tasa de cambio), o vía cantidades. En Colombia, hasta ahora el ajuste se ha hecho por el primer camino, pues ante la menor oferta de dólares ha subido el precio de la divisa, lo que debe estimular las otras exportaciones y disminuir las importaciones que se hacen más caras.

El problema en Ecuador es que no puede hacerse este tipo de ajuste, ya que al haber adoptado el dólar como moneda doméstica no es posible el ajuste a través de la tasa de cambio, y, entonces, hay que tratar de disminuir las importaciones, recurriendo a medidas tan desesperadas como la salvaguarda, que pone en peligro la integración entre los dos países vecinos.

Con la dolarización, Ecuador se benefició durante los años en que las autoridades norteamericanas jugaron a debilitar el dólar, pero ahora que cambiaron de política y buscan fortalecerlo, Ecuador está pagando las consecuencias de no tener una moneda propia. Afortunadamente, en Colombia no han tenido eco los cantos de sirena que han propuesto la dolarización.

Mauricio Cabrera G.
Consultor privado
macabrera99@hotmail.com
 

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