Mauricio Cabrera Galvis

Por una diplomacia con dignidad

Colombia debe enviar a los otros gobiernos representantes dignos.

Mauricio Cabrera Galvis
POR:
Mauricio Cabrera Galvis
mayo 24 de 2011
2011-05-24 01:03 a.m.
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La renuncia del embajador de Colombia en Venezuela –al haber sido salpicado por el escándalo del multimillonario fraude de los Nule– es un hecho significativo que confirma el giro radical que ha dado Santos a la conducción de las relaciones internacionales frente al amiguismo clientelista de Uribe.
Los medios han dado gran despliegue a la historia de las conexiones y negocios del ex embajador Bautista con empresas de los Nule, pero ese no es el aspecto más importante.

Haber hecho negocios con esos caballeros de industria cuando eran ricos y famosos puede ser una falta de criterio, pero no constituye per se un delito; más aún, Bautista no ha sido condenado por un juez, ni acusado o vinculado a ningún proceso, por ahora sólo está que tuvo malas amistades.
Entonces ¿por qué el Gobierno decidió cambiar de embajador, sobre todo en un momento crucial para la normalización de relaciones con Venezuela?

Tal vez porque dentro de los criterios con que el Presidente y su Canciller están manejando la diplomacia internacional es una muestra de cortesía y respeto con los vecinos que nuestros representantes ante ellos no tengan ningún tipo de reparo o cuestionamiento doméstico.
Qué diferencia con el comportamiento de Uribe, que llamaba “buenos muchachos” a personajes como Jorge Noguera o Salvador Arana y los mantuvo como diplomáticos en Italia y Chile, casi hasta que la justicia los obligó a venir para condenarlos por los delitos que habían cometido.

Pero no es de extrañar esa conducta en un mandatario que le pedía a sus parlamentarios investigados por la Corte Suprema que le dieran sus votos antes de ir a la cárcel. Lo peor de todo es que el ex presidente ha continuado con ese proceder. Intentó que ‘uribito’ fuera embajador en Italia, y al no poder mandar a puestos diplomáticos a sus funcionarios procesados por la Justicia, les aconsejó que buscaran asilo político para que eludan sus responsabilidades penales.

La ex directora del DAS, con la complicidad del Presidente de Panamá, está prófuga de la justicia en ese país; el ex ministro Pretelt lo intentó en Costa Rica, sin éxito.
Si Colombia quiere ser un país respetado y escuchado en los escenarios internacionales, un requisito básico es que muestre respeto por los gobiernos de otros países enviándoles representantes dignos. ¿Qué respeto puede tener Italia por un Gobierno colombiano que le ha mandado 4 embajadores o cónsules investigados por organismos de justicia, 2 de ellos ya condenados?
El caso del embajador en Venezuela es una muestra de diplomacia con dignidad, aunque, repito, Bautista no tiene ningún proceso abierto con la justicia ni con organismos de control.

Pero aún quedan como herencias del Gobierno anterior embajadores que sí están siendo investigados, a los cuales Santos debería remover.
El embajador en el Vaticano (otra vez en Italia, ¿qué nos ha hecho ese país?), el ex secretario de Prensa de la Casa de Nariño, está implicado en el caso de las ‘chuzaDAS’, por el cual ya fueron llamados a juicio el ex Secretario de la Presidencia y la ex directora del DAS. Los embajadores en Perú, Jorge Visbal, y en R. Dominicana, Mario Montoya, tienen procesos en su contra.

Ninguno ha sido condenado y se presume su inocencia, pero deberían renunciar por la dignidad del país.

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