Mauricio Cabrera Galvis

Dólar, petróleo y algo más

Mauricio Cabrera Galvis
Opinión
POR:
Mauricio Cabrera Galvis
julio 28 de 2015
2015-07-28 04:06 a.m.
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Cuando a los analistas económicos y a los expertos financieros les preguntan sobre la acelerada subida del precio del dólar, que ya pasó los 2.800 pesos, todos responden, al unísono, que la causa es el déficit del sector externo, producido por el desplome de la cotización del petróleo, que volvió a ubicarse por debajo de 50 dólares el barril. Tienen razón, en parte, porque hay otros factores que están impulsando la devaluación.

En los primeros cinco meses del año, los ingresos por exportaciones de petróleo y carbón fueron de 8.200 millones de dólares, frente a los 14.050 millones de dólares que se recibieron en el mismo periodo del 2014. Es una caída enorme (42 por ciento), pero no son las únicas exportaciones con comportamiento negativo, pues las no tradicionales también disminuyeron, 800 millones de dólares (11,5 por ciento).

Asombra, pero no sorprende, a quienes lo habíamos previsto, lo que está pasando con aquellos países con los que hemos firmado TLC: estos tratados no han sido la receta mágica para aumentar las exportaciones no tradicionales. Por el contrario, en lo corrido del año las ventas de productos diferentes a café y petróleo a Estados Unidos han caído 19,2 por ciento; a México, 24 por ciento, y a la Unión Europea, 8 por ciento.

Por otra parte, el ajuste esperado en las importaciones por efecto del mayor precio del dólar ha sido más lento, de manera que en estos cinco meses solo han disminuido 2.500 millones de dólares (10 por ciento) respecto del año pasado.

Para entender por qué la devaluación del peso no ha desestimulado las importaciones, tanto como se esperaba, es importante señalar que aunque los egresos en dólares sí han caído en esa cuantía, el volumen de bienes importados –medido en toneladas– no se ha reducido, sino ha aumentado 5,3 por ciento, lo cual se explica por una reducción del precio promedio de los bienes que compramos en el exterior. Por eso ha sido mínimo el impacto de la devaluación sobre la inflación.

Además del creciente desequilibrio en la balanza comercial, el otro factor que está presionando al alza el precio del dólar es la reducción en los ingresos de inversión extranjera, en particular la llamada inversión de portafolio, que son los capitales golondrina.

De hecho, el desequilibrio externo no es nuevo, pues llevamos varios años con grandes déficits en la cuenta corriente de la balanza de pagos, pero hasta ahora los ingresos de capitales extranjeros habían sido tan cuantiosos que no solo los habían compensado, sino que artificialmente habían tumbado el precio del dólar hasta por debajo de 1.800 pesos.

Cuando disminuyen esos ingresos, quedamos desnudos como ese emperador que se dio cuenta de que su traje nuevo era una ilusión.

En efecto, en el primer semestre de este año la inversión extranjera en empresas, sobre todo del sector de hidrocarburos, ha disminuido 1.600 millones de dólares, y los capitales golondrina se espantaron, pues han entrado 5.700 millones de dólares menos que en el 2014. La caída en los ingresos de capital ha sido mayor que la del petróleo, y sumadas han generado una escasez de dólares que explica la subida del precio de la divisa.

Hace unos meses me atreví a pronosticar –en contra de la opinión de la mayoría de los analistas– que el dólar podía llegar a 3.000 pesos si el precio del petróleo no se recuperaba y en EE. UU. subían las tasas de interés. Aunque lo segundo todavía no ha ocurrido y el Federal Reserve puede demorarse unos meses más en subir sus tasas, ya estamos cerca de esa cifra y el pronóstico sigue en pie.

Mauricio Cabrera G.
Consultor privado
macabrera99@hotmail.com
 

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