Mauricio Cabrera Galvis

Las elecciones del voto en contra

Mauricio Cabrera Galvis
POR:
Mauricio Cabrera Galvis
junio 23 de 2014
2014-06-23 08:19 p.m.
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Es posible interpretar los resultados de la pasada elección presidencial como el predominio del voto en contra, puesto que una gran parte de los electores no votaron a favor de un candidato, sino en contra del otro y de lo que representaba.

Por eso es una gran equivocación pensar que el Centro Democrático es un partido político con 6,9 millones de militantes, o que hay un partido santista con 7,8 millones de simpatizantes.

En efecto, muchos de los que votaron por ‘Zuribe’ en realidad estaban votando contra las Farc y contra la imagen, que creó el expresidente mentiroso, de Santos como un peligroso castro-chavista que le iba a entregar el país a la guerrilla.

Por el otro lado, muchos de los que votaron por Santos lo hicieron contra la guerra sin fin y contra la posibilidad de que volviera al poder por interpuesta persona el expresidente que compró su reelección, y junto con él la intolerancia, el irrespeto a las instituciones y el todo vale.

Esta lectura es cierta, pero incompleta y no se puede simplificar el análisis dejando de lado diferencias de fondo entre las motivaciones de los dos grupos de votantes en contra.

Una, muy importante para el futuro político de las coaliciones que apoyaron a cada uno de los candidatos, es la temporalidad o permanencia del objetivo contra el que votaron.

El enemigo de los partidarios de ‘Zuribe’ puede desaparecer pronto, pues si culminan con éxito las negociaciones de La Habana, las Farc dejarán de ser un protagonista clave de la política colombiana y ya no volverán a influir en la elección del presidente como lo han hecho en los últimos 16 años.

Además, todo el odio contra Santos que ha logrado contagiar el expresidente de las ‘chuzadas’, ya no será relevante en las próximas elecciones cuando Santos no sea candidato.

El Centro Democrático tendrá que inventarse un nuevo enemigo si quiere sobrevivir como partido político.

Al contrario, va a tomar mucho tiempo y varios presidentes para derrotar el objetivo común contra el que votó la heterogénea coalición de centro y centro-izquierda de los que apoyaron a Santos.

No me refiero al expresidente de las calumnias sin pruebas, porque él también irá perdiendo protagonismo en el ciclo natural de los políticos, sino a la guerra y el conflicto.

Porque firmar con la guerrilla un acuerdo para poner fin al conflicto armado no significa que se haya alcanzado la paz o que vayan a desaparecer, por arte de magia, todas las causas que alimentan el profundo conflicto social en nuestro país.

El objetivo del frente amplio de apoyo a la paz va mucho más allá de la terminación negociada de la guerra, pues este es solo el primer paso para construir la paz.

El gran reto de Santos, si quiere mantener el apoyo de ese electorado diverso, es plantear una completa agenda de reformas progresistas la salud, la educación, el sistema pensional, las pensiones, la propiedad agrícola o la justicia, que son indispensables para la construcción de una sociedad más justa y con menos desigualdades.

Coletilla: Ya Santos dio un primer paso en la agenda de reformas que necesita el país al proponer que se acabe la reelección presidencial que tanto daño le ha hecho a la democracia colombiana, pero esta debe ir acompañada de otros cambios en el sistema electoral como la eliminación del voto preferente y la circunscripción nacional.

Mauricio Cabrera G.

Consultor privado

mcabrera@cabreraybedoya.com

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