Mauricio Cabrera Galvis

Los inmigrantes y la deuda de Europa

Mauricio Cabrera Galvis
Opinión
POR:
Mauricio Cabrera Galvis
septiembre 15 de 2015
2015-09-15 01:46 a.m.
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La crisis humanitaria, causada por las oleadas de inmigrantes en las fronteras de Europa, es enorme y creciente. Según la Organización Internacional de Migraciones (OIM), el año pasado 219.000 migrantes cruzaron el Mediterráneo buscando llegar a algún país europeo. En los primeros 8 meses de este año, la cifra había subido a 430.000 personas, de las cuales cerca de 2.800 habían muerto o desaparecido, incluyendo a Aylan, el niño sirio ahogado en las playas de Turquía, cuya foto se ha convertido en el símbolo de la tragedia.

Más alarmante aún es saber que esta marea de gente, que arriesgan sus vidas buscando un futuro, son apenas una pequeña parte de los millones de desplazados que en el mundo entero tiene que huir de sus hogares por las guerras, los conflictos o la pobreza. La agencia de la ONU para los refugiados (Acnur) reporta que 13,9 millones de personas se convirtieron en desplazados en el 2014; de ellos, 11 millones en su propio país, y otros 2,9 millones buscaron refugio en otras naciones.

Las democracias europeas se debaten entre los principios humanitarios, que los motivan a acoger a los refugiados, y la presión de los nacionalistas partidos de derecha, que quieren cerrar las fronteras. Para conciliar, se ha llegado al acuerdo político de establecer una cuota de recibir en dos años a 160.00 refugiados, que deben distribuirse entre los Estados de la Unión Europea. Pequeño paliativo para el tamaño de la crisis.

Lo que los europeos debían tener en cuenta a la hora de ofrecer paños de agua tibia a la crisis migratoria es su propia historia de migrantes y la enorme responsabilidad histórica que tienen en el origen próximo y remoto de la crisis, que hay que buscarlo en los siglos de colonialismo y explotación de África y el Oriente Medio. Ante todo, hay que recordar que si hoy los flujos de migrantes van hacia Europa, por siglos fueron los europeos los que, por persecuciones políticas, hambrunas o simples ansias de fortuna, salieron de sus países.

En el siglo XIX y los primeros años del XX más de 25 millones de europeos, -alemanes, italianos e irlandeses-, migraron a EE. UU. (hoy sus descendientes quieren impedir la llegada de nuevos inmigrantes). De España no solo salió un número desconocido durante el Descubrimiento y la Colonia, sino que entre 1882 y 1935 se calcula que 4,7 millones de españoles emigraron de su país.

Pero Europa no solo fue un continente de emigrantes, sino que promovió algunos de los más grandes movimientos de desplazados forzosos de la historia. El más espantoso y abyecto de todos fue el de los 12,5 millones de africanos que fueron cazados como animales por traficantes europeos, de los cuales sobrevivieron 10,7 millones, que fueron vendidos como esclavos en América.

Otro gran desplazamiento que pesa sobre la conciencia de los europeos es el de los judíos, perseguidos en Europa a lo largo de toda la historia. En el último siglo, a Palestina han migrado cerca de 4 millones de los sobrevivientes de los pogroms y el Holocausto nazi, encontrando un refugio seguro para ellos, pero generando otro desplazamiento masivo de los palestinos.

No quedó espacio para comentar el desastre de la herencia colonial que dejó Europa en África y Oriente Medio al crear artificialmente países que hoy se enfrentan en guerras raciales y religiosas. La historia cobra sus deudas y hoy Europa tiene que pagarlas.

Mauricio Cabrera G.

Consultor privado

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