Mauricio Cabrera Galvis

Isagen: una oportuna suspensión

Mauricio Cabrera Galvis
Opinión
POR:
Mauricio Cabrera Galvis
mayo 19 de 2015
2015-05-19 12:54 a.m.
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Prudente y acertada la decisión del Consejo de Estado, que suspendió la venta de Isagen. Se puede estar a favor o en contra de esta privatización, pero el hecho indiscutible es que era un enorme riesgo hacer la subasta antes de que se resolvieran los numerosos procesos jurídicos en contra de la venta.

El alto tribunal argumentó que si se vendiera Isagen la semana entrante y unos meses después se llegara a un fallo que prohibiera esa venta, el frustrado comprador demandaría y le ganaría un pleito multimillonario al Estado, con un grave detrimento del patrimonio público.

El argumento es irrefutable, pues, como decían las abuelas, de la carrera no queda sino el cansancio. Los colombianos nos merecemos una explicación clara de la prisa del Gobierno para acelerar la subasta, a sabiendas de que está corriendo ese grave riesgo. Pero en lugar de explicar su imprudencia, la reacción oficial ha sido alarmar al país sobre las supuestas consecuencias desastrosas de no entregar la joya de la corona a inversionistas extranjeros.

Que se va a afectar la generación de empleo y el bienestar colectivo, dice el Ministro de Hacienda; que vamos a perder un buen negocio, dice el Presidente, porque los recursos capturados en Isagen solo producen el 3,5% anual, y rendirían más capitalizando la Financiera de Desarrollo Nacional (FDN); que se pone en riesgo la financiación de las carreteras de 4G, dicen unos gremios preocupados.

Son falsas alarmas. Esas consecuencias negativas solo serían ciertas si el Gobierno no tuviera alternativas para reemplazar los $5 billones que espera obtener privatizando Isagen. La verdad es que sí hay otras opciones para capitalizar la FDN y financiar los proyectos de infraestructura.

Por ejemplo, se ha planteado acudir al crédito interno y externo, en particular de entidades multilaterales que tienen gran disponibilidad de recursos; también se ha propuesto utilizar las disponibilidades de caja del Gobierno Nacional ($22,6 billones en depósitos en el Banco de la República) o el 5% de las reservas internacionales.

Estas propuestas han sido rechazadas por razones muy válidas, pero hay otra que fue planteada en el Congreso por la senadora liberal Viviane Morales, y que supera las críticas y objeciones hechas a las anteriores. Se trata de disponer de otro activo patrimonial del Estado para capitalizar la FDN, pero con dos ventajas frente a la venta de las acciones de Isagen: primera, que no hay que venderlo, y segunda, que hoy es un activo improductivo que no genera los dividendos de Isagen ni tiene posibilidades de valorización.

¿Cuál es el activo patrimonial del Estado que reúne esas características? Son las utilidades del Banco de la República, de las cuales es propietario el Estado. Por supuesto, se trata de las utilidades reales del Banco (que son $31,9 billones) y no de las contables, porque, como mostré en una columna anterior, la contabilidad del Banco es contraria a las normas internacionales y no registra los ingresos por diferencia en cambios, como utilidad, sino que los lleva directamente a un superávit de patrimonio.

Con esas utilidades se debería constituir una reserva de unos $21 billones para proteger el patrimonio del Banco de una eventual revaluación del peso, y el resto destinarlo, no a gasto corriente, sino a capitalizar otras entidades públicas como la FDN. Así, en lugar de tener un monto significativo de recursos públicos ‘congelados’ en el Banco Central, se tendría una inversión patrimonial que produce dividendos y permite apalancar la financiación de proyectos esenciales para el país, como las carreteras de 4G.

Mauricio Cabrera G.

Consultor privado

mcabrera@cabreraybedoya.com

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