Mauricio Cabrera Galvis
mauricio cabrera galvis

Frutas tropicales para el mundo

Es absurdo que el país no haya aprovechado todas las ventajas comparativas que tiene para el desarrollo de la agroindustria frutícola.

Mauricio Cabrera Galvis
Opinión
POR:
Mauricio Cabrera Galvis
julio 04 de 2016
2016-07-04 07:18 p.m.
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Colombia debe encontrar con urgencia productos de exportación que le permitan compensar la actual caída de los precios del petróleo y, en el futuro no muy lejano, la disminución en la producción de crudo por la falta de descubrimiento de nuevos yacimientos.

Pero estos productos no van a aparecer por arte de magia ni por generación espontánea; es necesario desarrollarlos con esfuerzos articulados del sector privado y políticas de promoción del Estado.

Uno de los sectores con gran potencial exportador es el frutícola. El comercio mundial de frutas es muy dinámico: en la última década ha crecido a un ritmo anual del 8,4% y en el 2014 alcanzó la suma de 102.000 millones de dólares.

Fuera del banano, Colombia casi no existe en este mercado, pues en ese año solo exportamos otras frutas por 150 millones de dólares.

Es absurdo que el país no haya aprovechado todas las ventajas comparativas que tiene para el desarrollo de la agroindustria frutícola: la mayor diversidad de frutas tropicales del mundo, abundancia de tierras, variedad de pisos térmicos y climas, posibilidad de producir todo el año y no solo por estaciones y ubicación geográfica con puertos en los dos océanos. Además de la experiencia del café, el banano y las flores.

Otros países lo han logrado. En el mundo podría mirarse a Polonia, España o Turquía, y en el vecindario dos extraordinarias historias de éxito son Chile y Costa Rica.

Hace 25 años tampoco existían en el mercado mundial de frutas (aunque Chile ya tenía una presencia marginal) y hoy son actores principales.

En Costa Rica el producto estrella es la piña. En 1996 exportaba solo 186.000 toneladas con un valor de 76 millones de dólares, y pronto llegó a ser el primer exportador de piñas en el mundo, con ventas de 1,8 millones de toneladas por 850 millones de dólares.

Dedica a este cultivo 42.000 hectáreas, que son solo el 10% del área que en Colombia se dedica a la palma de aceite, o el 18% de la que se destina a caña de azúcar, productos cuyas ventas al exterior son muy inferiores.

Chile ha llegado a ser el cuarto exportador mundial de este renglón, con una estrategia de diversidad: uvas, manzanas, duraznos, aguacates, nueces y otras 12 frutas componen la canasta exportadora de ese país que en 296.000 hectáreas produce 2,4 millones de toneladas y exportaciones por cerca de 5.000 millones de dólares.

Muy parecida el área y el volumen de producción a las de la caña de azúcar, pero con un valor agregado 5 veces mayor. El de Chile es un verdadero clúster agroindustrial: 13.800 productores, 60 empresas procesadoras, 380 cámaras de frío, 100 empacadoras y 500 exportadoras que en conjunto generan 500.000 empleos directos y un millón de indirectos.

Pero estos éxitos no fueron un golpe de suerte. Para replicarlos se requieren empresarios con visión y empuje y bienes públicos que los soporten: vías, riego, financiación y sobre todo mucha investigación para desarrollar los paquetes tecnológicos adecuados a la geografía colombiana.

Chile tiene 27 centros de investigación dedicados a todos los eslabones de la cadena frutícola: genética, control de plagas, biotecnología, riego, poscosecha, sostenibilidad, etc.

Ese es el secreto para ser un jugador exitoso en el exigente mercado mundial; no hay razón para que Colombia no lo sea.

COLETILLA: Dos ventajas del sector frutícola para el posconflicto: es un gran generador de empleo y mejora la distribución de la propiedad de la tierra, pues no necesita grandes extensiones y puede desarrollarse por pequeños productores.

Consultor privado
macabrera99@hotmail.com

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