Mauricio Cabrera Galvis
columnista

La rebelión de los corruptos

Decidí no participar en la marcha porque la convocatoria era un engaño oportunista para oponerse al proceso de paz.

Mauricio Cabrera Galvis
POR:
Mauricio Cabrera Galvis
abril 03 de 2017
2017-04-03 09:40 p.m.
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Escribo esta columna antes de la marcha del primero de abril, disque contra la corrupción, pero supongo que la concurrencia habrá sido numerosa porque la convocatoria ha sido intensa y bien organizada en las redes sociales, que hoy son el canal más efectivo para difundir posverdades. Hay muchas razones para estar indignado y protestar contra la corrupción, el cáncer que carcome a nuestra sociedad, y Odebrecht es solo el caso más reciente.

El robo de los recursos públicos, las estafas de empresarios privados, la justicia amañada y comprada, los políticos que pagan votos con contratos, y tantas noticias cotidianas que dan asco, y frente a las cuales el ciudadano se siente impotente y solo le queda el recurso de salir a la calle.

Firmé y recojo firmas contra la corrupción, y estoy dispuesto a votar por el candidato que presente el mejor programa contra este flagelo, pero decidí no participar en la marcha porque la convocatoria era un engaño oportunista para oponerse al proceso de paz, disfrazados en las banderas de la moral, y porque los promotores no tienen la más mínima credibilidad para hacerlo. Como dijo Claudia López: ¡“si quieren hacer algo bueno por este país marchen.... a la carcel”!

Una marcha contra la corrupción, convocada por el expresidente que compró su reelección, por el exprocurador que fue destituido por corrupto, y por el asesino Popeye, es la rebelión de las ratas; es como el flautista de Hammelin, pero al revés, como lo pintó un caricaturista. Aquí no es el héroe sacando a las ratas de la ciudad para tirarlas al mar, sino las ratas liderando la marcha de los hipnotizados.

La sabiduría popular y el humor son los mejores argumentos para desenmascarar a esos promotores. Como ‘Tola y Maruja’, que dicen “vamos pa la marcha uribista contra la corrución... Hay que apoyar la autocrítica”; o el llamado de Daniel Samper para asistir a la marcha del Centro Democrático: “los invito, pues, a que acudan al llamado. Sobre todo a las autoridades. Finalmente, esta marcha del ordoñouribismo no solo será una expresión para rechazar prácticas torcidas, sino el lugar ideal para hacer una redada”.

Vladdo también le hizo propaganda a la marcha: “el Centro democrático y sus dirigentes seguidores y simpatizantes invitan a la Gran marcha contra la Corrupción. Atención preferencial para personas con antecedente penales o disciplinarios”.

En las redes sociales circularon memes como: “el Centro Democrático cancela la marcha del 1 de Abril contra la corrupción…. El Inpec no dio permiso de salida a la mayoría de los promotores”; o “vote contra la corrupción. ¡Antes de ir a prisión!”.

O el que mostró la ruta de la marcha contra la corrupción el primero de abril: “salimos de las instalaciones de Odebrecht y pasamos a la sede de Reficar, luego volteamos en la esquina de las Notarías y seguimos por la Calle Estupefacientes para atravesar la Zona Franca y la plazoleta de las Chatarrerías de Tomás y Jerónimo; nos dirigimos a las casas de Yidis y Teodolindo, visitamos los pobres campesinos de Agro Ingreso Seguro, allí convocamos a los miembros de las Convivir y a los compañeros prófugos en el exilio. Favor llevar camiseta negra y guadaña. Los compañeros hospedados en el Club de Carabineros (nunca fueron a La Picota) harán una marcha simbólica en la sala de billar”.

Coletilla: otra lúcida caricatura pinta la tragedia del expresidente del todo vale: “se está quedando solo en su lucha contra la corrupción pues sus amigos están huyendo o están presos”.

Mauricio Cabrera G.
Consultor privado
mcabrera@cabreraybedoya.com

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