Mauricio Cabrera Galvis

Ley antimonopolios

Mauricio Cabrera Galvis
POR:
Mauricio Cabrera Galvis
octubre 23 de 2012
2012-10-23 12:29 a.m.
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En una rara muestra de convergencia política, 20 senadores de todos los partidos se unieron para presentar un proyecto de ley contra los monopolios en la telefonía móvil.

Después de los debates promovidos por los senadores Robledo y Laserna, para que haya competencia en el espectro electromagnético, se unió el ideológico: desde el Polo hasta el Partido Conservador, pasando por el Liberal, ‘la U’ y los verdes.

El proyecto busca evitar que cualquier empresa tenga posición dominante en el sector de las telecomunicaciones, y para eso fija un tope del 30% en la participación de mercado, medida sobre el total de la facturación en los servicios de telefonía móvil de voz, datos, contenidos y aplicaciones.

Si una empresa tiene más de ese 30%, estará obligada a vender parte de su mercado o a dividirse, como lo tuvo que hacer la poderosa ATT en EE. UU. a comienzos de los 80.

En Colombia, el afectado sería Claro, que tiene más del 60% del mercado, y los beneficiados, todos los consumidores del país.

El objetivo de la iniciativa es mejorar el bienestar de los consumidores mediante una mayor competencia en el sector, que promueva la innovación e inversión en tecnología.

Con un mayor número de participantes se debe lograr una asignación más eficiente y equitativa del espectro electromagnético.

Aunque hay quienes acusan al proyecto de ser un atentado contra la iniciativa privada y la libertad del mercado, la verdad es que estos sí son derechos que garantiza la Constitución, pero no de manera absoluta, sino “dentro de los límites del bien común”, como dice en el Artículo 333.

Más aún, a renglón seguido, el mismo Artículo establece que “el Estado, por mandato de la ley, impedirá que se obstruya o restrinja la libertad económica y evitará o controlará cualquier abuso que personas o empresas hagan de su posición dominante en el mercado nacional”.

Tampoco se puede quejar la multinacional Claro de un trato discriminatorio.

En otros sectores ya hay límites cuantitativos, incluso más estrictos, para evitar la posición dominante.

En el ramo eléctrico, ningún generador puede tener más del 25% de la capacidad de generación nacional, y en el financiero, la Superintendencia tiene la facultad de impedir que una entidad tenga más del 25% del mercado.

En EE. UU., la legislación es más restrictiva y ningún banco puede tener más del 10% de los depósitos bancarios.

Por otro lado, en la Cámara de Representantes, Simón Gaviria ha presentado otro proyecto de ley que obliga a las empresas de telefonía móvil a compartir sus redes e infraestructura, con lo cual se debe aumentar la oferta de servicios a los consumidores.

Sus objetivos son similares a los del proyecto antimonopolios, pero sería un error que se vieran como planes alternativos para escoger entre uno u otro.

Por el contrario, deben tratarse como propuestas complementarias, pues el control a la posición dominante se refuerza con la compartición de infraestructura, con mayores beneficios para los usuarios.

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Sugestión tecnológica. El mayor abuso con los usuarios de celulares es la continua caída de las llamadas. Cada vez es peor, y no hay forma de quejarse porque es imposible demostrar cuántas veces se perdió la señal.

Mauricio Cabrera G.

Consultor privado

macabrera99@hotmail.com

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