Mauricio Cabrera Galvis
columnista

Lo que no me gusta del acuerdo

No me gusta que quienes han matado y secuestrado no vayan a la cárcel, pero prefiero que confiesen la verdad y pidan perdón a sus víctimas.

Mauricio Cabrera Galvis
Opinión
POR:
Mauricio Cabrera Galvis
septiembre 19 de 2016
2016-09-19 07:56 p.m.
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Confieso que no me he leído todas las 297 páginas del “Acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una Paz estable y duradera”; es farragoso y mamotrético, como diría León de Greiff. Sí he leído con cuidado varías cartillas y resúmenes del acuerdo, así como muchas de las críticas que le han hecho. Mi conclusión personal es que aunque hay cosas que no me gustan son preferibles a que siga la guerra, y que tiene toda la razón Humberto de la Calle cuando dice que no es un acuerdo perfecto, pero es el mejor de los posibles. Por eso voy a votar SÍ a la paz.

No me gusta que el Estado democrático no haya podido imponer todas sus reglas y condiciones como lo hubiera hecho a un enemigo derrotado en el campo de batalla, pero prefiero que esa guerrilla, que durante 52 años intentó por las malas derrotar al Estado, ahora, por las buenas, reconozca las instituciones democráticas y se someta a ellas. Nos ahorramos muchos años de guerra y miles de muertos.

No me gusta que quienes han matado, secuestrado y cometido otros delitos no vayan a la cárcel, pero prefiero que confiesen la verdad y pidan perdón a sus víctimas. Hay menos impunidad después de los dramáticos encuentros de los familiares de los diputados del Valle con los guerrilleros que los asesinaron y ahora piden perdón, que con los promotores ocultos del paramilitarismo que nunca enfrentarán a la justicia.

No me gusta que lleguen al Congreso como una concesión por dejar las armas, pero prefiero verlos defendiendo sus ideas y programas, con palabras y discursos, que tratando de imponerlos con fusiles y metrallas.

No me gusta que en este país, con tantos pobres, a 10.000 guerrilleros les regalen ocho millones de pesos y un poco menos de un salario mínimo durante dos años. Pero prefiero eso a los 18 millones de pesos anuales por persona que costaría tenerlos en la cárcel, con la enorme probabilidad de que al salir volvieran a delinquir. Además, es mucho menos de lo que les dieron a 30.000 paramilitares a los que no les exigieron nada a cambio.

No me gusta que no los castiguen por el narcotráfico, pero prefiero verlos participando en los proyectos de sustitución de cultivo ilícitos y de reparación de daños ambientales que pasando unos pocos años en prisión, como los jefes paramilitares extraditados a Estados Unidos, con todos los privilegios que tienen, que denunció el New York Times, para salir a continuar con el negocio y disfrutar de sus fortunas ilícitas.

No me gusta que no hayan entregado todavía a los niños que reclutaron para la guerra cambiándoles los juguetes por fusiles, pero prefiero que, aunque sea tarde y se demoren otros seis meses, al final lo hagan, y sobre todo que no se repita nunca más esta tragedia de infancias sacrificadas.

No me gusta que no se les haya exigido que entreguen sus dineros para indemnizar a las víctimas, pero me gusta que el delito de lavado de dinero no haya quedado eliminado y que el Fiscal se haya comprometido a seguir persiguiendo todas las fortunas de origen ilícito, quienquiera que sea su dueño.

No me gustan algunos detalles del acuerdo, pero tengo total confianza en que el excelente equipo negociador del Gobierno y los generales, que durante tantos años combatieron a la guerrilla, no hicieron concesiones ni entregaron nada que ponga en peligro la democracia colombiana. A ellos de nuevo muchas gracias.

Mauricio Cabrera G.
Consultor privado
macabrera99@hotmail.com

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