Mauricio Cabrera Galvis

Mitos griegos

Mauricio Cabrera Galvis
Opinión
POR:
Mauricio Cabrera Galvis
julio 20 de 2015
2015-07-20 11:57 p.m.
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En la Grecia clásica, primero fueron los mitos y después la tragedia. Los mitos de la tradición oral y los relatados en la Iliada y la Odisea fueron la materia prima para las grandes obras de Esquilo, Sófocles y Eurípides. En la Grecia actual, antes fue la tragedia y luego se inventaron los mitos para justificarla.

La tragedia a la que me refiero es el desastre social, causado por los programas de austeridad económica, impuestos a Grecia desde el 2009 por Alemania y la troika (FMI, Banco Central Europeo y Comisión Europea) como condición para el ‘rescate’ financiero que le han brindado: seis años de recesión, con una caída del Producto Interno Bruto (PIB) del 26 por ciento, desempleo masivo del 28 por ciento –casi del 60 por ciento entre los jóvenes–, empobrecimiento generalizado de la población y deterioro del nivel de vida por la destrucción del Estado de bienestar –el gasto en salud pública se redujo en 40 por ciento y se recortaron las pensiones.

Para justificar esta catástrofe, se han inventado argumentos que, como los mitos, no tienen fundamento fáctico, pero a fuerza de repetirse acaban siendo aceptados como verdades incuestionables.

El primer mito, es que Grecia ya ha recibido mucha plata y no ha solucionado los problemas. Es cierto que después de la crisis financiera del 2008, Grecia ‘recibió’ de la troika cuantiosos prestamos: 110.000 millones de euros en el 2010, y otros 140.000 millones, un año más tarde. También es cierto que la deuda externa de Grecia pasó del 110 al 177 por ciento del PIB en estos años.

Sin embargo, qué paradoja, en este periodo, la deuda externa del país heleno solo aumentó 16.000 millones de euros, y eso por unos bonos que colocó en el 2014. La verdad es que la plata que prestó la troika se fue para pagarle a los bancos comerciales, incluyendo los alemanes, de manera que lo que hubo fue un rescate a la banca y no a Grecia. El indicador de la deuda como porcentaje del PIB sí aumentó, pero fue por la caída del PIB, no por el incremento de la deuda.

El segundo mito es que las políticas de austeridad económica (reducción del gasto y la inversión pública) son la receta para salir de la crisis financiera. Paul Krugman no lo llama mito, sino cuento de hadas. Grecia hizo la tarea: recortó el gasto público 20 por ciento, redujo los salarios 24 por ciento, y despidió a la quinta parte de los empleados públicos, con lo que logró un superávit primario (antes de pago de intereses) de 6 por ciento del PIB. El remedio resultó peor que la enfermedad y hoy el paciente está más grave y con menor capacidad de pagar sus deudas.

El tercer mito es que la causa del problema son las políticas populistas del gobierno izquierdista de Tsipras, que debe ser castigado por su irresponsabilidad. Es cierto que los gobiernos griegos tienen una parte de la responsabilidad de la crisis, pero no el de Tsipras, que solo lleva seis meses en el poder. Fue el gobierno conservador de Karamanlís, quien en la década pasada aumentó, de manera desmedida, el gasto público y falsificó las cifras diciendo que el déficit fiscal era del 3,5 por ciento del PIB, cuando en realidad superaba el 12 por ciento. A esa irresponsabilidad se sumó la de los bancos, que prestaron sin comprobar la capacidad de pago del deudor.

El otro mito es que a los países europeos no se les pueden perdonar sus deudas. Y eso lo sostiene Alemania, la única nación que en el siglo XX no pagó sus obligaciones de guerra.

Mauricio Cabrera G.

Consultor privado

mcabrera@cabreraybedoya.com

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