Mauricio Cabrera Galvis

La moto o la vida

Mauricio Cabrera Galvis
Opinión
POR:
Mauricio Cabrera Galvis
abril 28 de 2015
2015-04-28 03:09 a.m.
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Las motocicletas se han convertido en el principal medio de transporte privado en Colombia. El año pasado, se matricularon 660.000 nuevas motos, completando 6,2 millones circulando en el país, lo que quiere decir que, en promedio, uno de cada dos hogares colombianos tiene moto.

Hasta el 2010 había más carros que motos, pero en los últimos años las motos los han desplazado, tanto en las ventas anuales –en el 2014, las matrículas de carros solo fueron 326.000– como en la cantidad de vehículos en circulación, que son cinco millones.

El impacto social y económico de esta tendencia es una verdadera revolución. No conozco estadísticas de la distribución de la propiedad de motos por estratos socioeconómicos, pero es muy probable que la mayor cantidad pertenezca a hogares de los estratos 1, 2 y 3, sin recursos para comprar carro.

Tener vehículo propio es una mejora sustancial en la calidad de vida de las familias y genera una mayor libertad en los desplazamientos. De una parte, se deja de usar el transporte público, con ahorros considerables en el costo de los pasajes, pues la moto puede movilizar dos o tres personas de la familia a sus sitios de trabajo o estudio. Por eso, el número de pasajeros movilizados en el transporte público ha caído cerca del 30 por ciento en ciudades como Cali y Barranquilla, y más del 50 por ciento en Sincelejo y Montería.

De otra parte, hay mayores posibilidades de actividades de recreación, y por eso en las noches de fin de semana se ven centenares de motos parqueadas en las calles de los bares y sitios de rumba, y en las carreteras motos con familias enteras, incluyendo el perro y los canastos, que van de paseo.

Hasta ahí todo bien, y bienvenida la proliferación de motos, pero, como no hay almuerzo gratis, estos avances han tenido costos. El más dramático ha sido la vida de los mismos motociclistas. Según Medicina Legal, en el 2013 hubo 2.754 motociclistas muertos y 21.171 heridos en accidentes de tránsito, frente a solo 475 muertos y 3.336 heridos en carros y camperos. Y crecen los costos: solo en Cali, en el primer trimestre de este año, hubo 1.478 motociclistas heridos.

El problema es la gran informalidad del mercado de motos, que permite que cualquier persona sin experiencia ni inteligencia vial compre una y salga a las calles a andar a altas velocidades, pasarse los semáforos en rojo, adelantar por la derecha, culebrear por todos los carriles y, finalmente, chocarse.

Lo más grave es que en muchos accidentes no hay seguro que cubra los daños y lesiones. Fasecolda reporta que solo hay 3,3 millones de motos con seguro obligatorio (Soat), es decir que casi la mitad anda sin cobertura, lo que demuestra la informalidad y la falta de controles.

Las motos van a seguir aumentando en el país porque son una excelente solución para la movilidad de personas de escasos recursos. Para que las calles y las carreteras no se conviertan en una selva, en las que impere la ley del más fuerte o el más numeroso, se necesita actuar en tres frentes.

Primero, campañas educativas que concienticen a los motociclistas de las obligaciones y riesgos que tienen al timón; segundo, formalización del mercado, especialmente el de usadas, para que cada moto y su conductor cumplan con los requisitos técnicos y legales para poder circular, y tercero, estrictos controles por parte de las autoridades para que las motos respeten las reglas de tránsito como todos los demás carros, incluyendo el pico y placa.

Mauricio Cabrera G.

Consultor privado

macabrera99@hotmail.com

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