Mauricio Cabrera Galvis

Resultados de otros TLC

Mauricio Cabrera Galvis
POR:
Mauricio Cabrera Galvis
mayo 28 de 2013
2013-05-28 04:25 a.m.
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La semana pasada mostraba, con las cifras y las declaraciones de la agencia oficial del Gobierno de EE. UU. (USTR), cómo los resultados del primer año del TLC fueron positivos para ese país y desfavorables para Colombia. Para consuelo de tontos, hay que reconocer que ese mal es de muchos, y que los mismos resultados ventajosos los ha obtenido EE. UU. con otros países del vecindario con los que ha firmado TLC.

El caso comparable más reciente es el del Perú. Según las cifras del USTR, en el 2012, las exportaciones de EE. UU. a Perú se incrementaron 51,3% frente al 2008, antes de la entrada en vigencia del TLC, mientras que las importaciones solo crecieron 10,6%. Como consecuencia, el superávit comercial norteamericano pasó de 370 a US$2.931 millones. Es evidente quién es el mayor beneficiado con el tratado.

Otro caso interesante es Chile, que fue el segundo país de A. Latina que firmó TLC con EE. UU., en el 2003, y se mira como el modelo a imitar. En ese año, Chile vendía más a EE. UU. que lo que le compraba, es decir, tenía un superávit comercial de US$990 millones. Con la entrada del TLC, las exportaciones chilenas crecieron 153% entre el 2003 y el 2012, lo cual es un buen resultado. Sin embargo, las importaciones desde EE. UU. crecieron 4 veces más (596%), de manera que la balanza comercial entre los dos países se volvió deficitaria en US$9.505 millones. Con razón dice, con mucho entusiasmo, el USTR que los TLC “si están cumpliendo su promesa de dar beneficios tangibles a las empresas y los trabajadores norteamericanos”.

No hay que desconocer que detrás de estos resultado globales tan negativos para los países latinoamericanos hay historias de éxito, de industrias y sectores que han podido aprovechar el mayor acceso al mercado norteamericano. Por ejemplo, las confecciones en Perú o las frutas en Chile. Pero en el balance pueden ser más los perdedores que los ganadores.

Para tener una visión completa de la realidad, hay que señalar que hay TLC en los que no le ha ido tan bien a EE. UU., como el de Corea. Antes del TLC, que entró en vigencia en el 2012, las exportaciones coreanas a EE. UU. eran mayores que sus importaciones y la balanza comercial mostraba un saldo de US$15.275 millones a favor de Corea. En el primer año del TLC, las exportaciones coreanas subieron 3%, mientras que las ventas de EE. UU. bajaron 4,2%, y el superávit de Corea llegó a US$18.817 millones.

Una de las razones de este resultado es, sin duda, que Corea es un país con una alta diversificación industrial y, por ende, con una amplia oferta exportable que puede aprovechar rápidamente las ventajas de la apertura comercial, como lo hará con Colombia cuando firmemos el TLC.

La moraleja de la historia es que los TLC no son buenos o malos en sí mismos, sino que dependen de las condiciones específicas de cada país. Por eso, son muy preocupantes las perspectivas para Colombia, con tan mala infraestructura y tan poca oferta exportable.

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Fe de erratas: en mi columna anterior mencioné que en marzo la producción industrial había caído un espantoso 10%. Estaba equivocado, pues la cifra reportada por el Dane es una caída de 11,5%, con casos tan dramáticos como los productores de carrocerías (-63%), autopartes (-41%), calzado (-25%) o confecciones (-24%).

Mauricio Cabrera G.

Consultor privado

macabrera99@hotmail.com

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