Mauricio Cabrera Galvis

El sector externo en el 2013

Mauricio Cabrera Galvis
POR:
Mauricio Cabrera Galvis
julio 09 de 2013
2013-07-09 02:39 a.m.
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No pinta bien el comportamiento del sector externo de la economía para este año.

Esa es la conclusión que se obtiene del informe del primer trimestre de la Balanza de Pagos del país, divulgado por el Banco de la República la semana pasada.

En efecto, la cuenta corriente de la Balanza de Pagos, que recoge todas las transacciones del sector real del país con el exterior, terminó con un saldo negativo de US$3.038 millones.

Eso no es nuevo, porque desde el 2001 Colombia está viviendo un largo ciclo de prosperidad ‘al debe’, registrando déficits permanentes en esta cuenta. Lo preocupante es su crecimiento, que fue del 53% con respecto del mismo periodo del 2012.

Con esa tendencia, es muy probable que el resultado del año completo sea peor que el proyectado por el Gobierno, que es un déficit de US$12.350 millones.

Un hueco de esta magnitud, equivalente al 3,2% del PIB, debería prender las alarmas, pues es una clara señal de vulnerabilidad de la economía, sobre todo si se tiene en cuenta que se produce cuando aún vivimos los efectos de la gran bonanza de los precios internacionales de las materias primas que exportamos.

Como ha señalado, de manera reiterada, el exministro José Antonio Ocampo, si se calcula el déficit con los precios del 2003, es decir, sin contar la subida de los precios minero-energéticos, sería de un tamaño del 10% del PIB.

Tan enorme déficit no ha generado todavía una crisis como la de 1999, porque ha sido compensado con abundantes entradas de capitales, que en el trimestre ascendieron a más de US$7.000 millones, provenientes de Inversión Extranjera Directa (IED), capitales golondrina y créditos externos. Como también hubo inversiones de colombianos en el exterior, el saldo neto de la cuenta de capitales solo fue positivo en US$5.400 millones.

Doce años comprando al exterior más de lo que vendemos y financiando el faltante con ingresos de capitales generan un grave riesgo para un país como Colombia, porque si caen los precios de las exportaciones o convulsiona el mercado financiero internacional y se espantan los capitales golondrina, el resultado es un doloroso proceso de ajuste con recesión y desempleo como el de 1999.

Es cierto que la IED es más duradera, pero la verdad es que hoy su impacto sobre la balanza es neutro, porque lo que entra por este concepto es casi igual a lo que sale como dividendos y remesas de utilidades: en el trimestre, las empresas extranjeras giraron a sus casas matrices US$ 3.500 millones, mientras que las nuevas inversiones fueron de US$3.700 millones.

La volatilidad de los capitales golondrina es grande y de enorme impacto, tal como se ha visto desde mayo pasado, cuando una simple insinuación de que Estados Unidos iba a cambiar su política monetaria expansiva sacó volando capitales de todos los países emergentes y produjo la devaluación de todas sus monedas, incluyendo el peso colombiano.

Por eso preocupa que el primer trimestre hubieran entrado al país US$3.061 millones de esos capitales, 140% más que el año anterior, y que, además, la deuda externa privada se hubiera incrementado en US$2.400 millones.

Es la consecuencia de la terquedad del Banco de no imponer controles a esos flujos de capitales, como lo han hecho otros países, y del gran error del Gobierno de bajar los impuestos a los inversionistas que traen esos capitales. Cuando llegue la destorcida, saldrán volando tan rápido como entraron y lo pagaremos caro.

Mauricio Cabrera Galvis

Consultor privado

macabrera99@hotmail.com

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