Mauricio Cabrera Galvis

Sustituyendo importaciones

Mauricio Cabrera Galvis
Opinión
POR:
Mauricio Cabrera Galvis
septiembre 22 de 2015
2015-09-22 04:04 a.m.
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Ya se empiezan a notar las primeras consecuencias positivas de la devaluación, tenues, pero se irán consolidando. Lo que la teoría económica espera de la devaluación no es que cambie el monto de la demanda total de la economía, sino que le cambie la dirección, es decir, disminuyan las compras de productos importados y aumenten las de bienes y servicios producidos en el país. Eso es lo que muestran los indicadores.

Primero, el crecimiento de la oferta de productos nacionales (el PIB), en el segundo trimestre fue un modesto 3%, pero mayor que el crecimiento de la demanda total, 1,9%. En la última década, con excepción de la crisis del 2009, siempre la demanda total aumentaba más que el PIB, porque buena parte del gasto de los consumidores, las empresas y el Gobierno se destinaba a comprar productos importados.

Este trimestre cambió la tendencia: fue débil el crecimiento del gasto de los hogares (3,3%), del Gobierno (1,8%) y la inversión (1,5%), pero el golpe lo sufrieron sobre todo las importaciones, que cayeron 1,8%.

El dólar caro está cambiando las preferencias de compra de los colombianos, para fortuna de los productores nacionales, y el neto del comercio exterior empieza a dejar de ser el lastre que en los últimos años frenó el crecimiento que habría podido tener la economía por el dinamismo del mercado interno.

La misma tendencia aparece en las cifras de ventas del comercio minorista, que hasta mayo mostraba un crecimiento similar al del consumo de los hogares, pero en los dos últimos meses se aceleró por encima del 5%. Más aún, si se excluyen las ventas de automóviles, que son de las más afectadas por la tasa de cambio, en julio las ventas de los almacenes crecieron un alentador 6,2%.

En la industria, el cambio de tendencia todavía es incipiente, pero ya se nota: después de varios meses en rojo, en junio y julio se registran pequeñas variaciones positivas en la producción (0,3%).

Tarda más en lograrse el otro efecto positivo de la devaluación, que es el aumento de la oferta exportable y la consecución de clientes en el exterior. Después de 12 años de revaluación, que acabó con muchas empresas y a otras las forzó a volverse importadoras, toma tiempo la reconstrucción del aparato productivo para que puedan aumentar las exportaciones.

Hoy tenemos un crecimiento de la economía mediocre, aunque mejor que todo el vecindario, en un contexto internacional muy negativo. En la medida en que se profundice la sustitución de importaciones y las exportaciones respondan al incentivo cambiario, será posible tener tasas de crecimiento superiores al 3%, que pronostican los más optimistas para este año y el entrante, con modelos que no dan mucho peso al redireccionamiento de la demanda que produce la tasa de cambio.

Por supuesto, esto solo será posible si la devaluación logra reducir de forma sustancial el enorme déficit externo que hoy tiene Colombia (6,2% del PIB), y mientras se reduce podamos seguir obteniendo abundante financiación en los mercados internacionales. Si no, el ajuste de las importaciones será por la vía de la recesión, como en 1999.

Coletilla. Según la encuesta de la Andi, para el 49% de sus afiliados el principal problema es la devaluación, lo que confirma por qué se decía que ese gremio se había convertido en la Asociación Nacional de Importadores.

Afortunadamente, los vientos han cambiado y hoy el gremio está planteando una importante estrategia para la reindustrialización del país.

Mauricio Cabrera G.
Consultor privado
macabrera99@hotmail.com
 

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