Mauricio Cabrera Galvis
columnista

Un buen arreglo o un mal pleito

Más vale un mal arreglo que un buen pleito’ suelen decir los abogados, refiriéndose a que en el caso de disputas conviene llegar a un pacto. 

Mauricio Cabrera Galvis
Opinión
POR:
Mauricio Cabrera Galvis
septiembre 26 de 2016
2016-09-26 08:48 p.m.
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‘Más vale un mal arreglo que un buen pleito’ suelen decir los abogados litigantes, refiriéndose a que en el caso de disputas conviene llegar a un acuerdo, aunque este no satisfaga las expectativas de las partes, en lugar de un pleito, cuyo resultado es incierto, además, de ser largo y costoso.

Algunos tratan de aplicar este refrán al acuerdo con las Farc, pues, con resignación, piensan que se justifica cederle algo a la guerrilla (el mal arreglo), en lugar de continuar una guerra que puede ser justa, pero costosa y larga, y dejará muchos muertos (el buen pleito). Es una analogía equivocada porque el ‘acuerdo para construir una paz estable y duradera’ es todo lo contrario: un buen arreglo, que es mucho mejor que un mal pleito.

Votar Sí para apoyar el acuerdo es un buen arreglo porque voluntariamente y, por las
buenas, se acaba la guerrilla más antigua de América Latina, entregan las armas y aceptan las reglas de la democracia y el Estado de Derecho que durante 52 años trataron de destruir.

Votar No y rechazar el acuerdo es casar un mal pleito porque significa seguir tratando de acabar con las Farc a punta de bala, sin ninguna garantía de que se logre hacerlo, como no lo ha podido hacer el Estado durante cinco décadas, en un esfuerzo que las ha debilitado, pero no derrotado.

Votar Sí y apoyar el acuerdo es un buen arreglo para el Ejército porque ahora tendrán el monopolio de las armas; porque no tendrán que sacrificarse más soldados en combates estériles; porque no habrá más heridos ni mutilados. Por eso, la exclamación espontánea de un soldado profesional, de esos que llevan años en la selva persiguiendo a la guerrilla, matando y viendo morir a sus compañeros fue “¡qué bueno que se acabe esta vaina!”. O lo que han dicho los generales, que toda su vida combatieron a las Farc: “para el Ejército la paz es la victoria”.

Votar No y rechazar el acuerdo es continuar un mal pleito porque continuarán las minas y las bombas, porque otros millones de víctimas serán desplazadas, porque la violencia traerá más violencia hasta que nos agotemos de matarnos unos a otros.

Votar Sí y apoyar el acuerdo es un buen arreglo para las víctimas porque les pedirán perdón, tendrán la posibilidad de conocer la verdad y podrán reconciliarse. Se liberarán del dolor de su tragedia porque el perdón, como dijo Ghandi, no cambia el pasado, pero sí puede cambiar el futuro.

Votar No y rechazar el acuerdo es un mal pleito para la Justicia porque implica aceptar que los jefes de las Farc sigan en la total impunidad, porque en todos estos años de combate no han podido ser juzgados ni mucho menos condenados.

Votar Sí y apoyar el acuerdo es un buen arreglo para la economía del país porque a una Colombia en paz llegarán más turistas a conocer, con seguridad, esos maravillosos paisajes hoy prohibidos, porque el campo y los campesinos se podrán desarrollar en equidad, porque los inversionistas tendrán menos riesgos para sus proyectos.

Votar No y rechazar el acuerdo es continuar un mal pleito porque significa seguir gastando más en armas y materiales para la guerra, que en la educación o la salud de los colombianos; significa seguir gastando más en la muerte y la destrucción, que en mejorar la calidad de vida de los colombianos.

Votar Sí y apoyar el acuerdo es mirar el futuro, con la esperanza de un mejor país para nuestros hijos y nietos.

Mauricio Cabrera G.
Consultor privado
macabrera99@hotmail.com

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