Mauricio Cabrera Galvis

Otra visión del TLC

Mauricio Cabrera Galvis
POR:
Mauricio Cabrera Galvis
mayo 20 de 2013
2013-05-20 11:40 p.m.
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Mientras la producción industrial cae un espantoso 10% en marzo, como resultado de las políticas oficiales de apertura hacia adentro y revaluación, el Gobierno colombiano se dedica a hacer ‘pirotecnia verbal’, como acertadamente la llamó Amylkar Acosta, y hasta publica costosos avisos de prensa para justificar los malos resultados del primer año del TLC.

Del otro lado, el Gobierno norteamericano se regocija con emoción por lo mucho que ha logrado.

Los resultados globales son desastrosos. Según las cifras del Departamento de Comercio de EE.UU., en el 2012 las importaciones provenientes de Colombia (nuestras exportaciones), distintas a combustibles, café y piedras preciosas, cayeron 6%. Por su parte, el Dane reporta que en el primer trimestre de este año ese grupo de exportaciones (que no necesitan TLC) volvieron a caer 10,8%. Por supuesto, hay casos de éxito en medio del desastre generalizado, y las ventas de unos pocos productos han tenido ligeros incrementos.

Desde el punto de vista de EE. UU., hay satisfacción y júbilo: “al celebrar un año de la ampliación del comercio entre EE. UU. y Colombia, las empresas, agricultores, ganaderos y trabajadores norteamericanos ya están teniendo tremendos beneficios gracias a la baja de aranceles lograda con el TLC”, dice el comunicado del USTR, encargado del comercio exterior de ese gobierno.

Estas afirmaciones las respalda dicha entidad con cifras contundentes: “los resultados muestran que la industria de EE.UU. está tomando ventaja del mayor acceso que tiene al mercado colombiano.

Entre mayo del 2012 y mayo del 2013, las exportaciones de bienes norteamericanos a Colombia llegaron a US$15.900 millones, con un crecimiento del 20% respecto del mismo periodo del año anterior.

Las ventas de equipo de transporte crecieron de 61% hasta US$1.400 millones, las de comidas procesadas han tenido significativos incrementos, saltando del 129% hasta llegar a US$694 millones. Computadores y productos electrónicos mostraron ganancias, creciendo 17% hasta US$2.300 millones”.

En la agricultura también registran ganancias: “como Colombia es el segundo comprador de productos agrícolas de EE. UU. en Suramérica, no es sorpresa que la baja de aranceles lograda con el TLC haya abierto aún más ese mercado.

Las exportaciones de soya ascendieron de 467% hasta US$118,6 millones, y productos lácteos crecieron 214% hasta US$24,7 millones; productos de cerdo del 66% hasta US$45,2 millones, y las de uvas del 36% hasta US$9,3 millones. Las de trigo del 15% en el mismo lapso hasta US$186,4 millones”.

La conclusión del USTR es contundente: “el potencial del comercio entre EE. UU. y Colombia es emocionante. El Gobierno colombiano ha seguido políticas para promover la apertura de su mercado, y ha sido recompensado con más comercio.

El futuro de nuestra relación económica, construido sobre el TLC, es brillante”.

¿Para quién es brillante ese futuro? Estos resultados deficitarios de la balanza comercial se van a agudizar. Hay que recordar que el Banco de la República, en un estudio realizado en el 2006, pronosticaba que con el TLC el déficit comercial con EE. UU. se incrementaría en US$600 millones de dólares, pero en un periodo de 4 años.

El deterioro fue mucho más rápido de lo esperado, porque cuando se hizo el estudio el dólar estaba a $2.400, y no se esperaba la recesión por la crisis financiera del 2008. Con esos factores, el futuro sí es brillante para las ventas de EE. UU., pero oscuro para nuestras exportaciones.

Mauricio Cabrera G.

Consultor privado.

macabrera99@hotmail.com

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