Lo que aprendimos

Mauricio Lizcano
POR:
Mauricio Lizcano
julio 26 de 2011
2011-07-26 12:34 a.m.

 

El acuerdo al que se llegó en Europa con respecto a la situación crítica en materia económica que vive Grecia, es el reflejo de la compleja negociación entre Francia, Alemania y el Banco Central Europeo.

Esto, al parecer, pone fin por el momento al nerviosismo de los mercados internacionales con el reconocimiento parcial del default griego.

El acuerdo implica beneficios para Grecia como el que podrá pedir prestado, a una tasa de 3,5% –lo que equivale a la tasa de un país con calificación AAA–, la madurez de su deuda se extendería de 7,5 años a 15 o tal vez 30 años, tendría una operación de rescate por 109 mil millones de euros, con una participación voluntaria adicional del sector privado y el compromiso indefinido de apoyo a Gracia, Portugal e Irlanda.

El problema de Grecia ha sido que su crecimiento es nulo, su economía es poco productiva, su déficit público es casi dos veces el colombiano en 1999 y el nivel de su deuda es uno de los más altos del mundo con relación al tamaño de su economía.

Esta crisis, mal manejada, puede traer implicaciones mundiales.

El contagio a Italia o España comprometería el futuro mismo de la Zona Euro, dado que no sería posible garantizar recursos para estos países por su tamaño, y la exposición del sector privado es mucho mayor.

Italia, Grecia, Portugal e Irlanda deberán hacer reformas profundas que garanticen mayor crecimiento, y al mismo tiempo deberán ajustar sus balances fiscales con costos políticos y sociales mayúsculos.

Por ahora, Colombia debe tomar nota y recordar los costos de los excesos fiscales. Todo esto se parece un poco a la situación vivida en América Latina en los 80 y a la crisis de Colombia en 1999, con los costos sociales que tuvo.

La sostenibilidad de la deuda de un país depende de la confianza que tengan los tenedores de que este puede pagarla. Italia y Japón han tenido deudas superiores a su PIB durante un largo periodo de tiempo y el mercado, hasta ahora, ha creído que son capaces de pagarla.

En los países emergentes un nivel mucho más bajo pone nerviosos a los mercados.

El crecimiento de la deuda de un país con relación al tamaño de la economía depende del crecimiento económico, de la tasa de cambio, del balance del gobierno, de la venta de activos y de la tasa de interés de la deuda.

Este último elemento es particularmente importante, puesto que un país que pierde confianza enfrentará tasas de interés cada vez mayores y puede caer en un círculo vicioso.

Hay que anotar que los países no pagan la mayor parte de su deuda, buscan que al momento de cancelar las amortizaciones los tenedores les reciban deuda con vencimiento posterior.

Cuando el mercado de un país se cierra para el crédito, no puede hacer esto y le es imposible cumplir sus obligaciones y debe declararse en default.

Ya tenemos el ejemplo vivido por Grecia, por eso son bienvenidos temas como la aplicación de la reforma a las regalías, la regla fiscal y el criterio de sostenibilidad fiscal que implementará el Gobierno para evitar que en algún momento tengamos que volver a experimentar una crisis económica que requiera al mismo tiempo de un ajuste fiscal.

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