Mauricio Perfetti del Corral
Análisis

Seis pecados al hablar de desigualdad

“Para hablar de desigualdad en el país es necesario referirse a cifras actuales y hechos concretos, no a simples opiniones”. 

Mauricio Perfetti del Corral
Opinión
POR:
Mauricio Perfetti del Corral
marzo 29 de 2016
2016-03-29 07:11 p.m.
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El artículo de la sección económica de El Tiempo, del domingo 27 de marzo, titulado ‘La desigualdad en Colombia es mayor de lo que se piensa’, incurre en seis pecados que no se deben cometer cuando se revisa un tema tan importante como el de la desigualdad.

Es una resurrección de la misma discusión a la que me referí en una columna publicada en el 2014: “para hablar de desigualdad en el país es necesario referirse a cifras actuales y hechos concretos, no a simples opiniones”; por ejemplo, la Cepal no plantea en ninguna parte de su informe ‘Panorama Social de América Latina 2015’, una advertencia o un valor de 0,55 del Gini en el 2015, como afirma el artículo de El Tiempo, citando, supuestamente, el informe de la Cepal: primer pecado.

El hecho concreto y medible es que Colombia mantiene una tendencia de reducción de la desigualdad en los últimos años (pasando de 0,56 en el 2010 a 0,522 en el 2015), especialmente en el 2015 el indicador tuvo una reducción sustancial (0,016 entre el 2014 y el 2015), comportamiento que difícilmente se logra en un indicador casi estructural como el Gini. En términos relativos, el coeficiente de Gini en Colombia se acerca al promedio de América Latina (0,491 en el 2014).

Dichos avances los reconoce el informe de la Cepal, por tanto, el segundo pecado del artículo de El Tiempo del domingo de resurrección radica en no reconocer estos avances. Así mismo, la medición del Dane para el cálculo del Gini corresponde con las prácticas metodológicas probadas y estandarizadas que tienen 18 países de América Latina y esto lo menciona el mismo documento.

El tercer pecado del artículo es combinar fuentes y periodos de información diferentes como si fueran un solo informe, por lo tanto, el análisis resulta impreciso: el estudio de la Cepal toma datos hasta el 2014, el acápite de registros tributarios tiene como referencia estudios hasta el 2010, y el artículo habla del Gini 2015.

Desconocer la fortaleza de la fuente con la que se realiza la medición del Gini en Colombia, que es la Gran Encuesta Integrada de Hogares, es el cuarto pecado. Esta Encuesta es considerada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde) como una de las mejores, se aplica desde comienzos de los años 70, llega a todas las capitales de departamento y se genera con más de 270 mil encuestas a hogares, que corresponde a más de un millón de entrevistas a personas.

Igualmente, metodológicamente, mientras los segmentos de los registros tributarios no correspondan exactamente con los de las encuestas de hogares no puede estimarse la magnitud del Gini medido con dichos registros, ni mucho menos afirmarse tajantemente que sea mayor que el resultado producido a través de las encuestas de hogares, esta afirmación es el quinto pecado.

Incluso el informe de la Cepal resalta que para este análisis, la disminución de la desigualdad en Colombia y Uruguay no se ve afectada si se le incorporan, además de la encuesta de hogares, los registros tributarios relacionados con el ingreso: “en lo que respecta a la evolución de la concentración del ingreso, en Colombia y Uruguay se aprecia una tendencia similar al comparar las estimaciones corregidas y no corregidas”.

Lo que la Cepal propone es la posibilidad de incorporar factores adicionales a la medición de desigualdad como son los registros tributarios relacionados con el ingreso y hace referencia a investigaciones académicas y empíricas, aún exploratorias, que incluyen información de declaración de ingresos en registros tributarios.

Bienvenidas todas las posibilidades y mejoras con las metodologías que garanticen estándares de calidad, cobertura y comparabilidad de la información, pero combinar un estudio académico con una estadística oficial no puede generar una estadística oficial ni conclusiones como las que plantea el artículo. Todos los pecados mencionados son graves, pero dejar en el aire la idea de que “la desigualdad es mayor de la que se piensa”, desconoce todos los esfuerzos, logros y juiciosas mediciones, y ese es el peor de los pecados.

Mauricio Perfetti del Corral
Director Dane

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