Mauricio Reina

Abajo las cuotas

Mauricio Reina
POR:
Mauricio Reina
marzo 21 de 2014
2014-03-21 01:27 a.m.
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Parece un mal chiste: las curules de las negritudes quedaron en manos de dos personajes que no son negros y no conocen los problemas de los afrocolombianos. Aunque ya se anunciaron demandas que buscan revertir la elección de María del Socorro Bustamante y Moisés Orozco, los avivatos que se alzaron con las dos curules, este escándalo confirma que la mejor intención de resolver un inconveniente puede terminar convertida en una pésima solución.

El problema es la discriminación de las minorías en Colombia, ya sea racial, de género o de cualquier otra índole. A veces se trata de acciones abiertamente hostiles, como la violencia contra las mujeres o la negación del acceso a lugares públicos a personas por el color de su piel, y otras veces de actitudes más sutiles y difíciles de identificar. De cualquier manera, la segregación a lo largo del proceso formativo de las personas termina manifestándose en una subrepresentación de las minorías en el mercado laboral.

¿Y qué solución hemos aplicado? La de asignar cuotas a las minorías en el mercado laboral, para elevar su representatividad. El caso más famoso es el de la Ley 581 del 2000, que ordena que al menos el 30 por ciento de los cargos de máximo nivel decisorio de la administración pública sean ocupados por mujeres. Pero la iniciativa más interesante es justamente la que ha dado pie al escándalo de los últimos días: de la Constituyente de 1991 nació la idea de darles una circunscripción especial a las minorías para llegar al Congreso, y hoy los indígenas tienen garantizadas dos curules en el Senado y una en la Cámara, mientras que las negritudes tienen dos curules en la Cámara.

El establecimiento de esta clase de cuotas equivale a buscar la fiebre en las sábanas. La subrepresentación de ciertos grupos étnicos y sociales en la vida nacional es el resultado de un largo proceso de segregación que se inicia en la familia, sigue en la escuela y se desarrolla a lo largo de la vida en sociedad. Para cambiar esa situación hay que hacer una profunda intervención en dos frentes: el educativo, para dar una mejor formación a esas personas, y el cultural, para que la sociedad cambie sus prejuicios hacia ellos.

Sin esos cambios, el establecimiento de cuotas no trae beneficios y en cambio permite que oportunistas las aprovechan en beneficio propio, como lo confirma el caso de las curules de las negritudes, o el de Francisco Rojas Birry, uno de los senadores indígenas más célebres elegidos por circunscripción especial, y quien terminó envuelto en inmensos escándalos de corrupción por los casos de DMG y el ‘carrusel’ de la contratación.

A propósito, ¿sabían que el Ministerio del Trabajo está proponiendo asignar a los indígenas y las negritudes una cuota de al menos 10 por ciento de los cargos de máximo nivel decisorio de la administración pública? Ahí les dejo la inquietud...

Mauricio Reina

Investigador Asociado de Fedesarrollo

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