Mauricio Reina

El campeonato de las ciudades

Mauricio Reina
POR:
Mauricio Reina
abril 04 de 2014
2014-04-04 03:30 a.m.
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Mucho se ha dicho sobre el Séptimo Foro Urbano Mundial de Naciones Unidas que arranca mañana en Medellín. Los más entusiastas dicen que es como un campeonato mundial de las ciudades, mientras que los más reflexivos esperan con expectativa las conferencias de expertos de lujo, que van desde el premio nobel Joseph Stiglitz, hasta estrellas de los estudios urbanos como Richard Florida.

La celebración de un evento de esta envergadura constituye una excelente oportunidad para fortalecer el debate sobre el desarrollo urbano en Colombia. Desde el colegio todos sabemos que este es un país de ciudades, pero pocos asumen con seriedad la discusión de los retos y las oportunidades que esto implica. Y es que nuestra geografía y nuestra historia nos dotaron de muchos polos de desarrollo urbano, en contraste con la compleja tendencia a la macrocefalia de una sola ciudad que caracteriza a varios países en desarrollo.

Lo interesante de la actual coyuntura en Colombia es que la estructura urbana se está transformando aceleradamente, generando cambios dramáticos en la competitividad relativa de nuestras ciudades. En este proceso, unas ganarán y otras perderán, y el resultado será la nueva configuración competitiva regional colombiana, donde triunfarán quienes asuman con más seriedad y criterio los retos de su desarrollo.

Detrás de este cambio acelerado hay dos factores económicos fundamentales. Por un lado, la internacionalización de la economía colombiana avanza inexorablemente. Aunque muchos empresarios aún no parezcan haberse enterado, quienes lo han hecho saben que sus compañías son más competitivas en las costas que en las montañas agrestes. ¿A alguien sorprende, por ejemplo, que Barranquilla registre uno de los mayores niveles de inversión privada y una de las menores tasas de desempleo entre las ciudades colombianas?

De otro lado, la expansión de la clase media del país, en cerca de 5 millones de personas en la última década, ha impactado de manera especialmente positiva a las ciudades intermedias. Cualquiera que siga de cerca el negocio del desarrollo de nuevos centros comerciales, principal termómetro de esta nueva faceta del auge económico, habrá visto el inmenso dinamismo inmobiliario que se está registrando en esos centros urbanos.

Pero no todo es color de rosa. Así como el desarrollo urbano trae beneficios, generados por las ventajas económicas de la aglomeración productiva, también trae costos de gobernabilidad, provisión de servicios, seguridad, infraestructura y medioambiente. La maximización de esos beneficios y la minimización de esos costos no se pueden dejar al garete, como lo demuestra el caso de Bogotá, sino que requiere de acciones públicas y privadas bien diseñadas para alcanzar un desarrollo urbano sostenible, como lo evidencian los casos de Medellín y Barranquilla.

Nuestras ciudades están jugando su propio campeonato para convertirse en los nuevos polos de desarrollo productivo del país en este siglo. Todas están a tiempo aún de jugar bien sus cartas, aunque la experiencia sugiere que tal vez pocas lleguen a hacerlo...

Mauricio Reina

Investigador Asociado de Fedesarrollo

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