Mauricio Reina

¿La Casa Blanca socialista?

Mauricio Reina
Opinión
POR:
Mauricio Reina
febrero 12 de 2016
2016-02-12 08:21 a.m.
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Esta semana, la política del país más poderoso del mundo quedó patas arriba. Hasta hace poco, todos pensaban que los candidatos que se enfrentarían por la presidencia de Estados Unidos en noviembre serían Jeb Bush y Hillary Clinton, respaldados por las maquinarias republicana y demócrata. Lo que nadie se imaginaba es que dos populistas, ubicados en los extremos del espectro ideológico, iban a ponerlos a tambalear.

El martes pasado, Donald Trump y Bernie Sanders adquirieron un impulso que parece difícil de frenar. Los dos ganaron en las primarias de sus partidos en el estado de New Hampshire, sacando alrededor de veinte puntos a sus inmediatos contendores. El caso de Sanders es el más insólito. Aunque Trump no sea un candidato razonable, los electores ya están habituados a verlo punteando. En cambio Sanders, un senador de 74 años, tiene el aura de viejo cascarrabias, que llevaba décadas repitiendo la misma cantaleta socialista sin que nadie lo oyera, aunque ahora el panorama político cambió y lo estén oyendo.

Sanders se parece a los populistas latinoamericanos: promete cosas que fascinan a la mayoría de la población, pero carece de un marco económico que las sustente. Su campaña propone cosas razonables, como generar empleo con obras públicas y limitar los aportes privados a las campañas políticas, y otras más polémicas, como una sustancial elevación del salario mínimo federal y la gratuidad de las matrículas en las universidades públicas. Lo polémico de estas ideas no es su sentido ético o social, sino su falta de sustento económico. Cuando se trata de ver de dónde saldrá la plata, la propuesta de Sanders es monotemática: gravar fuertemente a los ricos de Wall Street, una iniciativa que tendría pronóstico reservado en el Congreso.

Las propuestas de Sanders han calado muchísimo en algunos sectores del electorado de Estados Unidos, donde, según las encuestas, 66 por ciento de la población cree que la riqueza debe estar mejor distribuida, pero asustan a cualquiera que haga sumas y restas. No hay que olvidar que esa clase de iniciativas populistas son las que tienen descuadernadas a varias economías vecinas, como la venezolana, la brasileña o la argentina.

¿Y qué probabilidad real tiene este singular personaje de conquistar la candidatura demócrata? Más bien baja… Así como Sanders despierta gran entusiasmo entre los jóvenes blancos, su conexión con los latinos y los negros es mínima, un factor que puede ser decisivo ahora que las elecciones primarias se empiezan a desplazar hacia el sur del país. Además, en una carrera de largo aliento como estas primarias, que recorrerán cincuenta estados hasta el mes de junio, la plata jugará un papel fundamental y en ese rubro Hillary tiene ventaja, para bien o para mal.

El insólito panorama de ver a un populista despachando en la Casa Blanca probablemente no se dé, pero en política nunca hay que cantar victoria anticipadamente, sobre todo en estos tiempos en que todo el mundo tiene un ejemplar del Capital, de Piketty, en la mesa de noche.

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