Mauricio Reina

Chavonomía, ¿maldición eterna?

Mauricio Reina
POR:
Mauricio Reina
octubre 12 de 2012
2012-10-12 01:34 a.m.
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Los resultados electorales en Venezuela han dado pie a distintas interpretaciones. La oposición asegura que se anotó un triunfo porque Hugo Chávez no ganó con 63 por ciento de los votos, como en el 2006, sino solo con 54 por ciento.

Desde esa perspectiva, el mayor éxito de los opositores consistiría en haber logrado alrededor de 6 millones doscientos mil votos, una masa considerable de electores que quieren que Venezuela cambie.

Considerable y, además, admirable, pero no suficiente. Aunque son innegables los avances de los opositores, también lo es que Chávez volvió a ganar y se encamina a completar veinte años en el poder. Alguien dirá que, pese a ello, si las cosas siguen como van, dentro de seis años podría llegar a la presidencia un candidato opositor, tal vez el mismo Henrique Capriles más maduro.

Si bien esas especulaciones son interesantes, la pregunta relevante es otra: ¿será que la oposición ya tocó techo y que Chávez es imposible de derrotar?

Para tratar de responder hay que señalar que, tras catorce años de mandato chavista, los venezolanos ya conocen, con lujo de detalles, las implicaciones de su modelo.

Sus detractores señalan los problemas que se derivan de la corrupción, la ineficiencia, el autoritarismo y la inseguridad, pero esas dificultades poco interesan a quienes están felices con un Estado asistencialista y despilfarrador.

Dicho de otra manera, es muy difícil que un chavista convencido cambie de parecer a estas alturas, así como lo es que un opositor se pase a la otra orilla. ¿Y, entonces, de dónde salieron los nuevos votos que ganó la oposición?

No fue de chavistas arrepentidos, sino de un aumento en la concurrencia de votantes a las urnas.

De hecho, el 80 por ciento de participación que se alcanzó el domingo pasado constituye un récord en la historia electoral venezolana.

Alguno dirá que, aunque sea muy difícil lograr que un número importante de chavistas se cambie de bando, la oposición aún puede crecer si se logra una mayor participación electoral.
Evaluemos esa hipótesis. Para que en el 2018 la oposición lograra derrotar a Chávez tendría que descontar el millón trescientos mil votos que le sacó el oficialismo en esta ocasión, para lo cual se requerirían dos condiciones: que la participación ascendiera a un inverosímil 88 por ciento, y que ninguno de los nuevos electores votara por Chávez.

La altísima improbabilidad de esas circunstancias sugiere que Hugo Chávez solo dejará la presidencia de Venezuela cuando se desplome el precio del crudo, y con él su endeble modelo económico, o cuando muera.

Mientras no suceda alguna de esas dos cosas, lo más probable es que sigamos teniendo de vecina a una economía dependiente del petróleo, dominada por el Estado, hostil a la libre empresa, con grandes desequilibrios macroeconómicos y manipuladora en su comercio con los demás países. En pocas palabras, una economía lamentable.

Mauricio Reina

Investigador Asociado de Fedesarrollo

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