Mauricio Reina
columnista

El enigma de Trump

A pesar de la incertidumbre, hay cosas que el próximo inquilino de la Casa Blanca, con seguridad, va a hacer y que van a tener un efecto económico.

Mauricio Reina
Opinión
POR:
Mauricio Reina
noviembre 10 de 2016
2016-11-10 09:00 p.m.
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El triunfo de Donald Trump ha tendido un manto de zozobra sobre la economía global.
La muestra elocuente de la incertidumbre que suscita su próxima presidencia ha sido su efecto sobre los mercados. Tan pronto como se conoció el resultado de las elecciones, las principales bolsas del mundo cayeron drásticamente, pero poco después buena parte de esas pérdidas se revirtieron tras conocer el tono conciliatorio de sus primeras declaraciones. Desde entonces, se han producido oscilaciones que serán la nota dominante hasta que se empiecen a conocer las medidas que adoptará.

¿Cómo serán esas medidas? A juzgar por sus promesas de campaña, una mezcolanza. Así como ha propuesto una reducción del rol del Estado en la economía, ha planteado un aumento sustancial del gasto público. De otro lado, Trump parece el más liberal cuando propone un absoluto respaldo a la gestión empresarial, pero el más proteccionista al hablar de comercio internacional. Como si eso fuera poco, la contabilidad básica de sus propuestas no cuadra: su iniciativa de aumentar sustancialmente el gasto público no es consistente con su insistencia en reducir los impuestos.

Por supuesto que puede corregir el camino. Abundan los ejemplos de políticos que han dado un giro de 180 grados entre lo que prometían en campaña y lo que ejecutaron una vez elegidos. En el caso de Trump esa probabilidad es mayor, teniendo en cuenta que no se trata de un político, sino de un paracaidista que tendrá que empezar por conocer los detalles de muchos de los temas que abordaba con generalidades durante la campaña.

A pesar de la incertidumbre, hay algunas cosas que el próximo inquilino de la Casa Blanca, con seguridad, va a hacer y que van a tener un efecto económico significativo.
Aunque algunas de esas medidas deben pasar por el Congreso, no deberían enfrentar
problema con las mayorías republicanas.

La primera es incrementar sustancialmente el gasto público, especialmente en los rubros de seguridad e infraestructura. Este aumento estaría acompañado por una reducción de los impuestos, especialmente para los más ricos y ciertas empresas. La expansión fiscal resultante redundaría en un mayor crecimiento económico, una aceleración de la inflación y el consecuente aumento de tasas de interés por parte de la Reserva Federal.
En contraste con esta política expansionista, su propósito de expulsar trabajadores ilegales elevaría los costos laborales y tendería a frenar la actividad productiva.

Adicionalmente, sus objetivos proteccionistas tendrían efectos encontrados sobre el crecimiento. Su intención de elevar los aranceles a las importaciones de China y renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Nafta) tendría un impacto positivo en la producción en el corto plazo, pero en el mediano y largo plazo erosionaría la productividad de la economía y su crecimiento potencial.

Amanecerá y veremos cómo será la integridad de la política económica de Donald Trump, pero lo que se avizora, por el momento, tiene los rasgos clásicos de cualquier política populista con inconsistencias macroeconómicas: expansionista en primera instancia, pero con un pronóstico bastante reservado hacia el futuro.

Mauricio Reina
Investigador Asociado de Fedesarrollo

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