Mauricio Reina

El embudo del libro

Mauricio Reina
Opinión
POR:
Mauricio Reina
abril 24 de 2015
2015-04-24 03:25 a.m.
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Cada vez que llega un evento como la Feria del Libro de Bogotá, reaparece el debate sobre los bajos índices de lectura del país. Mientras un colombiano leyó, en promedio, 1,9 libros en el 2012, en México esa cifra fue de 2,9 y en Argentina de 4,6.

¿Cuáles son las causas? Unos dicen que no tenemos una buena educación que permita cultivar hábitos de lectura. Otros argumentan que es difícil que un producto como el libro pueda sobrevivir en medio de la explosión audiovisual del siglo XXI. Lo curioso es que nadie piensa en el papel que juega el mercado, ese ente abstracto que debería servir para conectar a los lectores con los libros.

Pensé en eso hace unos días, cuando fui a una sucursal de la mayor cadena de librerías del país y abordé a uno de esos empleados con camisa de rayas azules, que andan más preocupados por evitar robos que por atenderlo a uno.

“Estoy buscando un libro de Marcos Giralt Torrente”, le dije. El hombre consultó un vetusto terminal de computador y me respondió con suficiencia de funcionario público: “ese señor no existe”. Ante semejante respuesta, me acerqué al monitor y vi que había digitado ‘Marcos Giraldo’. Cuando le hice la corrección, ensayó de nuevo y reiteró: “que no existe”. Como por no dejar, le pedí que buscara Torrente, a ver si por el segundo apellido. El hombre levantó la ceja: “ese sí aparece. Es que si no dicen bien el nombre… Pero no hay nada de él”. Esperé a que me ofreciera encargarlo o algo parecido, pero nada: su atención estaba puesta en que nadie se embolsillara algún manual de autoayuda.

Este episodio confirma una lamentable realidad: en el país se consiguen pocos libros, hay pocas librerías y la mayoría son malas. Mientras en el 2013 se publicaron más de 90 mil títulos en España y 27 mil en Argentina, en Colombia la cifra no llegó a 16 mil. Y si uno busca dónde comprarlos, el panorama es peor: en el país no hay más de 230 librerías, de las cuales unas 200 se concentran en Bogotá. Eso significa que, mientras Buenos Aires tiene 25 librerías por cada 100 mil habitantes y Madrid 16, en Bogotá ese índice apenas llega a 3.

En lugar de hablar de un mercado del libro en Colombia, deberíamos hablar de un embudo que convierte el vasto universo editorial internacional en una miseria para los lectores nacionales. Alguno dirá que las cosas están cambiando y que cada vez hay más editoriales independientes que se arriesgan con nuevos títulos, así como librerías pequeñas que se las arreglan para sobrevivir. Pero como las cosas no son fáciles para esos quijotes, habrá que esperar a ver cómo se consolida el mercado.

Claro que la espera no será muy larga: Amazon, donde se consiguen en castellano los libros de Giralt Torrente, entre muchos otros autores iberoamericanos, anunció en diciembre pasado que extenderá su servicio de entrega en 24 horas a varios países del mundo. Y mientras tanto, los libreros nacionales seguirán buscando libros de Marcos Giraldo…

Mauricio Reina

Investigador Asociado de Fedesarrollo

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