Mauricio Reina

Nos escapamos del lote

Mauricio Reina
Opinión
POR:
Mauricio Reina
agosto 22 de 2014
2014-08-22 01:13 a.m.
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Para algunos ha pasado inadvertido que en los últimos meses la economía colombiana se ha vuelto el caso de mostrar en América Latina. Si bien ya nos habíamos acostumbrado a que los analistas internacionales nos vieran con interés, también estábamos habituados a que nos señalaran que Perú y Chile tenían UN mejor comportamiento que nosotros.

Y es que durante buena parte de lo corrido del siglo, el desempeño colombiano se mantuvo a la zaga del de la economía peruana y la chilena, que supieron aprovechar los buenos precios internacionales de las materias primas.

Incluso en el 2012, México entró a competir en el panorama, al igualar nuestro crecimiento de 4 por ciento. Pero desde el año pasado, las cosas empezaron a cambiar. Las cifras del primer trimestre de este año son elocuentes: nuestro crecimiento de 6,4 por ciento superó el 4,8 por ciento de Perú, el 2,6 por ciento de Chile y el magro 1,8 por ciento de México.

Más allá de la buena noticia, surgen dos preguntas de fondo. ¿Cuáles son las causas de este comportamiento? ¿Es sostenible hacia adelante?

La desaceleración de los países vecinos tiene varias causas, pero la más importante es el debilitamiento de los precios internacionales de los productos básicos. De tanto repetir que estábamos en la llamada ‘Década de América Latina’, no nos dimos cuenta de que se nos estaba escapando de las manos. El crecimiento de China, su principal motor, pasó de ser alrededor de 14 por ciento hace unos años a la mitad de esa cifra en la actualidad, lo que se ha sentido en las cotizaciones de varias de las exportaciones latinoamericanas. A ello se suman algunas circunstancias internas, especialmente en los casos de Chile y México, donde la incertidumbre generada por los nuevos gobiernos y el trámite de reformas tributarias se ha traducido en un menor dinamismo de la inversión.

La situación excepcional de Colombia también tiene causas externas e internas. Los precios de nuestras principales exportaciones primarias se han mantenido estables, como en el caso del petróleo, o incluso han aumentado, como ocurre con el café. A ello se suma, que esta nueva bonanza cafetera ha coincidido con una cosecha histórica, lo que ha derivado en mayores ingresos para el sector. De otro lado, el gasto del Gobierno ha servido para neutralizar los nubarrones del frente externo. En el primer trimestre de este año la ejecución de obras públicas creció por encima del 20 por ciento (más del triple que la economía) y también tuvieron un buen desempeño otros componentes del gasto público.

La posibilidad de preservar el buen desempeño de la economía colombiana depende de nuestra capacidad de mantener las condiciones para seguir haciendo una política anticíclica. Por eso hoy, más que nunca, preocupan factores como la oposición política a la venta de Isagen, los llamados a flexibilizar la sostenibilidad fiscal, y el cuello de botella de las consultas populares y los trámites ambientales para las obras de infraestructura. Habrá que ver si tropezamos con alguna de esas piedras y terminamos cayendo como los demás.

Mauricio Reina
Investigador Asociado de Fedesarrollo
 

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