Mauricio Reina

El factor Mora

Mauricio Reina
Opinión
POR:
Mauricio Reina
marzo 27 de 2015
2015-03-27 03:15 a.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/24/56cdc2b536c83.png

Las negociaciones con las Farc se han topado con un obstáculo inesperado. Se trata de aparentes discrepancias que habrían surgido dentro del equipo del Gobierno, algo sorprendente, teniendo en cuenta que los colombianos suponemos que la posición oficial frente a la guerrilla es monolítica.

¿Cuál es el origen del alboroto? Al comienzo de la semana se empezó a especular sobre el malestar del general Jorge Enrique Mora, miembro del equipo negociador, por la decisión de la Casa de Nariño de retirarlo temporalmente de la mesa de La Habana. Hace un par de días, tres asesores del General (un Contralmirante y dos Generales en retiro) renunciaron a sus cargos argumentando su desacuerdo con que el General no esté en la negociación justo cuando se está discutiendo el fin del conflicto, que abarca temas críticos como el cese al fuego, la dejación de armas y la desmovilización de las Farc.

A esas voces de inconformidad se han sumado las de la Asociación Colombiana de Oficiales en Retiro (Acore), cuya posición a lo largo de este proceso ha sido interpretada por muchos como un indicio confiable de lo que piensa una parte importante del estamento militar. Además, han surgido versiones que indican que el general Mora habría tenido diferencias importantes con otros miembros del equipo negociador sobre temas tan sensibles como la aplicación de la justicia transicional, la suspensión de los bombardeos a las Farc y la posibilidad de llegar a un cese al fuego bilateral antes de terminar la negociación.

El Gobierno, por su parte, ha desmentido que haya una crisis dentro del equipo negociador, aclarando que la ausencia del general Mora, de La Habana, obedece a que está haciendo pedagogía sobre la paz en el país, y que volverá a la mesa cuando sea necesario.

Para entender lo delicado de esta situación, hay que recordar que el general Mora no es una figura cualquiera del equipo negociador. Su presencia en La Habana fue interpretada desde siempre como una garantía de que lo que se negociara no traicionaría los intereses y las expectativas del estamento militar. De otro lado, su participación en las conversaciones ha sido vista por millones de colombianos como una garantía de que el resultado de la negociación respetará unos requisitos mínimos, especialmente en temas relacionados con la justicia y la dejación de las armas.

La ambigüedad sobre lo que está pasando con el general Mora no es buena para nadie. Por una parte, al Gobierno no le conviene que los enemigos de la paz se aprovechen de esta incertidumbre para crear zozobra sobre la negociación. Y por otra, a los colombianos que tienen dudas sobre el desenlace del proceso, poco les ayudan la incertidumbre sobre el retiro, temporal o definitivo, del General de la mesa.

Por eso, lo más conveniente sería que el general Mora le dijera claramente al país cuál es su posición sobre lo que está pasando. Ese sería el mayor aporte que podría hacer en este momento a la pedagogía por la paz.

Mauricio Reina
Investigador Asociado de Fedesarrollo
 

Nuestros columnistas

día a día
lunes
martes
miércoles
jueves
viernes
sábado