Mauricio Reina

Con el futuro embolatado

Mauricio Reina
POR:
Mauricio Reina
diciembre 06 de 2013
2013-12-06 12:48 a.m.
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La economía colombiana se parece a un adolescente al que uno dejó de ver cuando era niño, y al que ahora se lo vuelve a encontrar casi no lo reconoce.

Lo primero que sorprende es su gran estatura: en los últimos diez años, la economía colombiana medida en dólares duplicó su tamaño.

Después, llama la atención su ímpetu: en ese mismo periodo, más de 8 millones de colombianos salieron de la pobreza y casi 5 millones se sumaron a la clase media. Además sorprenden sus ínfulas: el auge ha hecho que los más pudientes adquieran unos hábitos de nuevos ricos que dan vergüenza.

Pero los adolescentes no solo se caracterizan por su crecimiento, su ímpetu y sus ínfulas. También se distinguen porque su desarrollo todavía no es equilibrado.

Ahí están para la muestra el bozo desordenado de una inmensa economía informal, el acné mal cuidado de una infraestructura vial del siglo XIX, y el desmadre hormonal de una justicia inoperante y una corrupción galopante.

Pero todos sabemos que un adolescente puede superar esos problemas si tiene una buena educación, que le permita ser un adulto próspero en el futuro.

Así que uno decide ir a ver cómo le va a este muchacho en el colegio.

Primero, lo ve formando por orden de estatura en el patio, alardeando como todo un jayán: Colombia ha ascendido vertiginosamente en los escalafones internacionales por el tamaño de su economía y hoy se pelea el tercer puesto en América Latina y el número treinta en el mundo.

Sin embargo, cuando entra al salón de clases, el ‘jayanazo’ se empieza a encoger. Las pruebas Pisa de educación, cuyos resultados se dieron a conocer esta semana, lo hacen hundirse en el pupitre.

Mientras en el 2009 Colombia ocupaba el lugar 52 en estas pruebas, las que se aplicaron el año pasado nos dejaron en el puesto 62 entre 65 países evaluados.

Así de simple: una caída de diez puestos en tres años, con un deterioro relativo en lectura, ciencia y matemáticas. Así anda nuestro adolescente: chicaneando por los corredores del colegio mientras se sume entre los peores del curso.

Alguno dirá que nada de esto es importante, porque si hemos crecido con el capital humano que tenemos, es porque no necesitamos más.

Pues más vale que nos despertemos de ese sueño.

La economía colombiana ha crecido en los últimos años debido, principalmente, a dos circunstancias ajenas a nuestras capacidades productivas: la bonanza minero-energética y la abundancia de capitales internacionales generada por la liquidez de las economías desarrolladas.

Esas circunstancias se están empezando a revertir. Desde el 2012 están cayendo los precios internacionales de los productos mineros, el año entrante empezará la contracción monetaria de Estados Unidos y nuestras reservas de petróleo se agotarán al final de esta década.

Ante este panorama, está claro que el futuro de la economía depende de la calidad de nuestro capital humano, aquel cuyas semillas cayeron diez puestos en las pruebas internacionales de educación en solo tres años.

Mauricio Reina

Investigador Asociado de Fedesarrollo

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