Mauricio Reina

Gente asustada

Mauricio Reina
Opinión
POR:
Mauricio Reina
noviembre 06 de 2015
2015-11-06 03:04 a.m.
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Dar charlas sobre las perspectivas económicas ofrece muchas satisfacciones, pero también trae tragos amargos. Una de las experiencias ingratas que tiene el oficio es tener que hablarle a alguien que tiene una idea preconcebida de lo que quiere oír, y no acepta ningún argumento contrario.

Durante los últimos meses viví varias experiencias como esa. Desde comienzos del año, teníamos definida en Fedesarrollo una proyección de crecimiento del PIB de alrededor de 3 por ciento para el 2015, una cifra que a algunos les parecía muy optimista. No hay que olvidar que por esos días había gente más o menos respetable que decía, sin ruborizarse, que la economía crecería menos de 1 por ciento y que el dólar rondaría los 5.000 pesos al final del año.

La escena se repetía una y otra vez. El anfitrión iniciaba la sesión diciendo “estoy viendo a la gente muy asustada”. Uno analizaba el entorno macroeconómico, las encuestas más recientes, y la descomposición del crecimiento por sectores y fuentes de demanda, y después presentaba las proyecciones de crecimiento. Tras oír con la ceja levantada, el anfitrión concluía lánguidamente: “yo no sé, pero yo estoy viendo a la gente muy asustada”.

En los últimos días han surgido varios indicios que confirman que este año la economía colombiana crecerá 3 por ciento o un poco más. El Banco de la República elevó sus pronósticos de crecimiento para este año a esa cifra, señalando que hay más riesgos al alza que a la baja en el dinamismo económico. Por otro lado, el Dane reveló que su Indicador de Seguimiento de la Economía (ISE) registró en agosto una variación anual de 4 por ciento, la más elevada de los últimos 12 meses, lo que confirma que en el tercer trimestre el dinamismo económico se aceleró.

Esos datos son consistentes con el comportamiento de los principales motores económicos. La construcción sigue siendo el gran dinamizador, no solo por la aceleración de las obras locales en el periodo preelectoral, sino por el desarrollo oportuno de las obras nacionales. De otro lado, si bien la devaluación no ha tenido un impacto importante en las exportaciones, ha entregado en bandeja de plata el mercado interno a los productores locales que compiten con importados. Además, el consumo, que representa dos terceras partes del gasto de la economía, sigue avanzando a buen ritmo, a pesar de las caras de susto que ven algunos empresarios.

¿Esto significa que lo peor ya pasó? Nada de eso. Ahora hay que esperar los efectos que tendrán dos medicinas necesarias en esta coyuntura. La primera es el aumento de las tasas de interés por parte del Banco de la República, una medida indispensable para moderar las expectativas de una inflación creciente, justo cuando se empiezan a negociar contratos para el año entrante. La segunda será la reforma tributaria que se avecina, indispensable para cuadrar las finanzas públicas. Para saber cuál será el efecto de esas dos medidas en el crecimiento de 2016, lo más recomendable es seguir analizando las cifras en lugar de tratar de medirle el susto a la gente al ojo.

Mauricio Reina

Investigador Asociado de Fedesarrollo

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