Mauricio Reina

Hablando de carros…

Mauricio Reina
Opinión
POR:
Mauricio Reina
octubre 24 de 2014
2014-10-24 06:17 a.m.
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El automotor es uno de los sectores de los que más se habla en el debate económico en Colombia. Algunos ven la compra de vehículos como un indicio de la prosperidad de las familias. Para otros, los carros son los responsables de problemas como la congestión y la contaminación. Y entre unos y otros, las políticas públicas avanzan de manera errática, siguiendo las urgencias del momento más que unos criterios razonables.

Fedesarrollo acaba de publicar un estudio cuyos resultados pueden ayudar a enriquecer el debate sobre el sector automotor en el país. El primero es que, si bien el mercado ha crecido de manera notable en los últimos años, no es razonable esperar que su dinamismo vaya a moderarse.

El parque automotor ha crecido tres veces más rápido que la economía colombiana en la última década, lo que se explica por el crecimiento del ingreso per cápita y la expansión de la clase media en el país. Algunos piensan que, con ese dinamismo, el país se saturó de carros, pero hay razones para anticipar que el mercado seguirá creciendo aceleradamente. Hoy, Colombia tiene un índice de motorización muy inferior al de otros países de la región: el número de vehículos por cada mil habitantes en en el país ronda los 100, mientras que en Chile es de más de 210, en Brasil más de 250, en México 276 y en Argentina 285.

Además, muchos de nuestros carros tienen una edad avanzada. Más de la mitad del parque automotor colombiano tiene más de 11 años y la tercera parte supera los 20 años de edad, lo que sugiere que muchas personas que hoy ya tienen un vehículo pueden estar pensando en reemplazarlo por otro nuevo.

En la medida en que la economía siga creciendo, las compras de vehículos seguirán aumentando más que proporcionalmente, por el aumento del ingreso, la expansión de la clase media y la reposición de automotores viejos. Cualquier política pública que ignore esta realidad está condenada al fracaso.

De otro lado, el estudio busca dimensionar el impacto económico del sector automotor de manera ampliada, es decir tomando en cuenta no solo la industria automotriz, sino además el comercio y otros sectores complementarios, como el de los seguros, los combustibles y los peajes.

De esta medición también surgen datos interesantes que revelan la gran importancia económica que tiene el comercio de vehículos comparado con la industria. Por ejemplo, sorprende que el valor agregado del comercio automotor (3,8 billones de pesos en el 2012) fue más del doble que el de la industria (1,7 billones de pesos en el 2012). Más sorprendente aún, es que el empleo del comercio automotor (casi 60 mil personas) más que triplica el de la manufactura de vehículos (16 mil personas).

Estos y otros resultados del estudio pueden ayudar a orientar mejor la discusión de las políticas públicas, que a veces parecerían estar viendo al sector automotor del siglo XXI con una lente del siglo pasado.

Mauricio Reina
Investigador Asociado de Fedesarrollo

 


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